Maloy
Poeta recién llegado
Mi divinidad etérea
que guardáis recelosa en vuestro beso
la sublime ambrosía
del néctar del Árbol de la Ciencia;
oh sempiterna artífice de la poesía,
cuyo nombre melodioso es para mí
la quintaesencia
de la más entrañable ternura.
¿Cuántas noches seguiré
implorando al curso de mi hado
que lleve a vuestro camino
a juntarse con mi andar?
Si os pudiese tener frente a mí,
en todo vuestro esplendor,
renunciaría a todas mis dudas
y juraría que existe Dios.
Os saludaría con una reverencia;
de rodillas incluso,
llevaría mis labios a reposar cálidos
sobre vuestra mano,añorando que
vuestra tersa mejilla se roce con la mía
y abrazando fuerte vuestra cintura
pueda oíros suspirar.
Mi seductora esfinge
que orgullosa de vuestra belleza
destronasteis al sabio Luzbel
de su trono altivo y sublime,
al coronaros con vuestra gracia
y singular hermosura
como el ángel más perfecto
emergido de los cielos.
¿Qué otra prueba necesitáis
de mi devoción a vuestro amor?
si el canto de vuestra risa
es la única melodía que puedo entonar,
el anhelo de vuestro beso
es la silente súplica de mi oración
y el deseo de veneraros
el innegable credo de mi religión.
que guardáis recelosa en vuestro beso
la sublime ambrosía
del néctar del Árbol de la Ciencia;
oh sempiterna artífice de la poesía,
cuyo nombre melodioso es para mí
la quintaesencia
de la más entrañable ternura.
¿Cuántas noches seguiré
implorando al curso de mi hado
que lleve a vuestro camino
a juntarse con mi andar?
Si os pudiese tener frente a mí,
en todo vuestro esplendor,
renunciaría a todas mis dudas
y juraría que existe Dios.
Os saludaría con una reverencia;
de rodillas incluso,
llevaría mis labios a reposar cálidos
sobre vuestra mano,añorando que
vuestra tersa mejilla se roce con la mía
y abrazando fuerte vuestra cintura
pueda oíros suspirar.
Mi seductora esfinge
que orgullosa de vuestra belleza
destronasteis al sabio Luzbel
de su trono altivo y sublime,
al coronaros con vuestra gracia
y singular hermosura
como el ángel más perfecto
emergido de los cielos.
¿Qué otra prueba necesitáis
de mi devoción a vuestro amor?
si el canto de vuestra risa
es la única melodía que puedo entonar,
el anhelo de vuestro beso
es la silente súplica de mi oración
y el deseo de veneraros
el innegable credo de mi religión.
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