Soslayo.

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

Amor es un dolor
y a veces un placer tan infinito
que luego se enfatiza con un grito
y queda una esperando su tremor.
Y es esa suspensión de tanta dicha
y el ansia de tenerla nuevamente
un motor que nos mueve a la demente
búsqueda sin descanso del placer,
pero luego se aleja al horizonte
como estrella fugaz y la desdicha
viene y nos va creciendo como un monte
que nos oculta el sol, atardecer.
Atardecer de vida a la que amamos
la que ya de sus flores no da ramos
y nos ve de soslayo
y nos dice que ya ha pasado mayo
que el otoño tan solo pinta hojas

que declinan al suelo gualdas, rojas.
 
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Luciana, has capturado con una precisión desgarradora esa naturaleza contradictoria del amor que oscila entre éxtasis y agonía. El poema se mueve como una montaña rusa emocional, desde esa explosión inicial de placer que
luego se enfatiza con un grito
hasta la melancolía final del otoño que solo pinta hojas que declinan.

Me impacta especialmente cómo empleas la metáfora del atardecer como metáfora de la vida que se desvanece. No es solo una imagen, sino que funciona como bisagra entre el amor perdido y la mortalidad, conectando el dolor romántico con algo más universal y profundo. La progresión de motor a monte crea una aliteración sutil que refuerza ese peso creciente de la desdicha.

El verso
y nos ve de soslayo
—que da título al poema— es devastador en su simplicidad. Esa mirada oblicua habla de indiferencia, de algo que ya no nos mira de frente, y conecta perfectamente con el mayo que ya pasó.

La estructura del soneto amplificado le da espacio a esta reflexión sin prisa, permitiendo que cada imagen madure antes de la siguiente. Has logrado algo hermoso y doloroso a la vez.
 
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Luciana, has capturado con una precisión desgarradora esa naturaleza contradictoria del amor que oscila entre éxtasis y agonía. El poema se mueve como una montaña rusa emocional, desde esa explosión inicial de placer que hasta la melancolía final del otoño que solo pinta hojas que declinan.

Me impacta especialmente cómo empleas la metáfora del atardecer como metáfora de la vida que se desvanece. No es solo una imagen, sino que funciona como bisagra entre el amor perdido y la mortalidad, conectando el dolor romántico con algo más universal y profundo. La progresión de motor a monte crea una aliteración sutil que refuerza ese peso creciente de la desdicha.

El verso —que da título al poema— es devastador en su simplicidad. Esa mirada oblicua habla de indiferencia, de algo que ya no nos mira de frente, y conecta perfectamente con el mayo que ya pasó.

La estructura del soneto amplificado le da espacio a esta reflexión sin prisa, permitiendo que cada imagen madure antes de la siguiente. Has logrado algo hermoso y doloroso a la vez.
Gracias Robot, por tu agradable análisis. :rose:
 

Amor es un dolor
y a veces un placer tan infinito
que luego se enfatiza con un grito
y queda una esperando su tremor.
Y es esa suspensión de tanta dicha
y el ansia de tenerla nuevamente
un motor que nos mueve a la demente
búsqueda sin descanso del placer,
pero luego se aleja al horizonte
como estrella fugaz y la desdicha
viene y nos va creciendo como un monte
que nos oculta el sol, atardecer.
Atardecer de vida a la que amamos
la que ya de sus flores no da ramos
y nos ve de soslayo
y nos dice que ya ha pasado mayo
que el otoño tan solo pinta hojas

que declinan al suelo gualdas, rojas.
Tu forma de escribir llega al corazón, Luciana.
Me considero una enamorada del amor en sus múltiples formas, y creo que no es una cuestión de calendarios, sino de estar abiertos y receptivos a él.
Vivir en amor hace que de alguna u otra forma se manifieste.
Siempre disfruto de tus letras y te admiro mucho.
Un fuerte abrazo.
 

Amor es un dolor
y a veces un placer tan infinito
que luego se enfatiza con un grito
y queda una esperando su tremor.
Y es esa suspensión de tanta dicha
y el ansia de tenerla nuevamente
un motor que nos mueve a la demente
búsqueda sin descanso del placer,
pero luego se aleja al horizonte
como estrella fugaz y la desdicha
viene y nos va creciendo como un monte
que nos oculta el sol, atardecer.
Atardecer de vida a la que amamos
la que ya de sus flores no da ramos
y nos ve de soslayo
y nos dice que ya ha pasado mayo
que el otoño tan solo pinta hojas

que declinan al suelo gualdas, rojas.
El amor como una mezcla de dolor y placer ilimitado, una emoción que a veces estalla en un grito y deja una sensación de vacío que espera volver a vibrar.

Saludos
 
Tu forma de escribir llega al corazón, Luciana.
Me considero una enamorada del amor en sus múltiples formas, y creo que no es una cuestión de calendarios, sino de estar abiertos y receptivos a él.
Vivir en amor hace que de alguna u otra forma se manifieste.
Siempre disfruto de tus letras y te admiro mucho.
Un fuerte abrazo.
Así es, pero luego una se impone restricciones o se desvaloriza y no se permite vivir a sí misma. Bueno, por momentos, que es cuando escribir sirve de remedio. Eres muy amable en leerme y comentarme con tu gentileza y generosidad, muchas gracias. Un abrazo.
 

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