BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No importa
hundir pechos saciar oligarquías
temblar ante el órgano heroico
no importa
tumbar rosas ocupar miserias
derrotar muebles derribar misterios
no importa
esa lánguida manía
la lengua más proclive
la impresión exigua el deterioro
daño a daño los esquivos corderos
no importa
lo que sugiere la mantequilla desbordada
o el techo lleno de mimbre o alpaca
la basura desorganizada de los grandes almacenes
los hórreos desmedidos de antiguas aventuras
las plataformas petrolíferas obteniendo su fruto denso
en cuestión de minutos
y ese hilo delgado que a todos mantiene próximos
no importa, ya lo dije:
ese anticuado ministerio
la realeza de la sangre el vómito
de pequeñas náuseas o el ombligo asmático
de minúsculos grupos de adolescentes,
esa eterna desazón
de extremidades unidas o vencidas,
hasta las ramas ocultas de la noche.
Hay un alto mapa de miembros
una geografía nocturna e invariable
una memoria de secas alimañas
la uña deteriorada del obispo
en cerúleas reuniones y aposentos.
Hay un organizado baile
de pechos encubiertos de terraplenes bajos
de extremos satisfechos con la cubertería
de regocijo en los labios néctares populosos,
hay un misterio y una fronda desaparecida
y un músculo alterado y un excremento de paloma.
Hay, en fin, las cosas que allí bajan.
©
hundir pechos saciar oligarquías
temblar ante el órgano heroico
no importa
tumbar rosas ocupar miserias
derrotar muebles derribar misterios
no importa
esa lánguida manía
la lengua más proclive
la impresión exigua el deterioro
daño a daño los esquivos corderos
no importa
lo que sugiere la mantequilla desbordada
o el techo lleno de mimbre o alpaca
la basura desorganizada de los grandes almacenes
los hórreos desmedidos de antiguas aventuras
las plataformas petrolíferas obteniendo su fruto denso
en cuestión de minutos
y ese hilo delgado que a todos mantiene próximos
no importa, ya lo dije:
ese anticuado ministerio
la realeza de la sangre el vómito
de pequeñas náuseas o el ombligo asmático
de minúsculos grupos de adolescentes,
esa eterna desazón
de extremidades unidas o vencidas,
hasta las ramas ocultas de la noche.
Hay un alto mapa de miembros
una geografía nocturna e invariable
una memoria de secas alimañas
la uña deteriorada del obispo
en cerúleas reuniones y aposentos.
Hay un organizado baile
de pechos encubiertos de terraplenes bajos
de extremos satisfechos con la cubertería
de regocijo en los labios néctares populosos,
hay un misterio y una fronda desaparecida
y un músculo alterado y un excremento de paloma.
Hay, en fin, las cosas que allí bajan.
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