SOY HIJO
Soy hijo del viento y la distancia,
de la sequía maldita y la nostalgia
del emigrar fuera de España en los sesenta
de la tele y el seiscientos en mil letras.
De tardes de camilla y aguardiente,
de partidas de tute y de chamelo,
de costura al calor de la solana
intentando combatir el frío invierno.
De gente recia, de recios castellanos
que cavan de sol a sol, que aran, siembran
y empeñados están en ésta tierra,
de arrancarle sus frutos con las manos.
De una plaza, con rollo, un monumento,
de un río que es arroyo, un lamento,
de una ermita lejana, en la pradera
y la sierra, por encima, altanera.
De los días de trilla, allá en las eras,
de la fiesta del patrono y las verbenas,
de vendimias, lagaradas y de juergas,
al calor de la lumbre en las bodegas.
Quizás del más bonito de los valles
de tierra de secano y de buen vino,
en Zamora, que sepan, mis amigos,
en Granucillo, he nacido, de Vidriales.
Soy hijo del viento y la distancia,
de la sequía maldita y la nostalgia
del emigrar fuera de España en los sesenta
de la tele y el seiscientos en mil letras.
De tardes de camilla y aguardiente,
de partidas de tute y de chamelo,
de costura al calor de la solana
intentando combatir el frío invierno.
De gente recia, de recios castellanos
que cavan de sol a sol, que aran, siembran
y empeñados están en ésta tierra,
de arrancarle sus frutos con las manos.
De una plaza, con rollo, un monumento,
de un río que es arroyo, un lamento,
de una ermita lejana, en la pradera
y la sierra, por encima, altanera.
De los días de trilla, allá en las eras,
de la fiesta del patrono y las verbenas,
de vendimias, lagaradas y de juergas,
al calor de la lumbre en las bodegas.
Quizás del más bonito de los valles
de tierra de secano y de buen vino,
en Zamora, que sepan, mis amigos,
en Granucillo, he nacido, de Vidriales.