Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Soy la sombra...
Soy la sombra de un andar,
el dolor que no escucha la paz
el silencio seducido por la verdad,
y es rechazada por la maldad;
Penetrada en una oscuridad,
al margen del abandono
de una cruel religiosidad,
En resguardo hago mis cantos llenos de maldad,
llenas del sentir suicida,
y del odio que solo una humanidad pudo sembrar,
tratando de encontrar a la flor que me hizo cambiar…
y así aliviar a tanto tormento sin lidiar…
con aquello que es bien y crueldad…
amor y sinceridad…
Cuánto más... no esperas escuchar hablar
a una dulce voz que a las aves hace callar…
sólo por imaginar a tan bello ángel en su recital…
pero todo eso se va…
junto con mis esperanzas a un altar,
donde la sangre emana por mi triste penar…
imaginando un mundo que no es la realidad…
mi futuro negro, así lo he de visualizar,
un espectro que me ha de ahorcar…
soy una imagen acabada en su soledad…
Llanto y amargura exhala…
aquella imagen que cuelga de su inexistencia
y clama justicia ante su verdugo sin desenmascarar…
¡Silencio! Se oye una voz... es cada quien en su gozar,
cometiendo el pecado... que me obligan a escuchar…
creyendo que por mis faltas un gozo tengo que encontrar…
pero vuelvo a la vida y me encuentro un mundo con agallas…
Cobarde miserable que de espaldas me fue a atacar…
y acabar con aquello que mi alma fue amar…
y la flor... una bella margarita… esclavizada en su olvidar…
que fin no ha de encontrar…exhala,
¡Grita! No me esperen encontrar…
más manchas negras pueden hallar…
en un alma negra que entre metales ha de chillar…
encuentra su calmar… esclavizando sus penas sin orar;
Lee este mensaje y, ¡la ira encontrarás!,
ó la paz, que mi alma busca, perderás,
al deletrear estas letras, deleitando sin cesar…
aquello que el sufrir no ha de apreciar…
Los montes arderán y un futuro ha de acabar…
una nueva cruz se pondrá… y la extinción en sus sueños hallarán…
¡Griten!… Escuchen… no es un eco, es un gritar…
Escuchen… ¡Griten!… No es un chillar… no es un gritar…
No un chillar… no es un gritar...
Son los ahogos de un alma que en su andar…
se vuelve una rosa negra aposentada sobre el mar…
soy un ave que en su tumba, el descanso ha de encontrar…
la cruz de la perdición y la salvación, de quién verdad cree clamar…
lo satánico de lo prohibido a un ánima… en la gloria de aquellos que se creen más…
y la derrota de aquellos que a mis pies, sin mis deseos se llegan a aposentar…
Deseo… deseo…
Vete de mí deseo…
Sueño… sueño…
Lárgate de aquí ofuscación de mi eterno deseo…
Y encuéntrame solo como siempre…
Venme…
Conócedme…
Enténdedme...
Y así sabrás…
Que solo el viento seca esas lágrimas que salen del alma…
en un río ensangrentado por el egoísmo y la crueldad…
acabad con mi vida… pues valor no he de encontrar…
por miedo de hacer perder… de hacer…
de hacer y acabar… la vida de aquellos que mi vida fueron a dar…
Y clamo sin parar…
que de esa tierra
soy unbrote
que fue a emanar…
un cuerpo caído como el maná
y eso agradezco sin parar…
Y clamo sin parar…
como Poe en frente del cuervo,
escuchando el inevitable ¡NUNCA MÁS!...
¡LIBERAD A ESTE CUERPO DE SU VIL REALIDAD!
Escuchad y entended…
comprended y analizad…
Que canto alegre puedo exclamar…
si es que antes de mi ser y fe
me he de olvidar…
recuerdos oscuros, en mí, habitar...
el río del Epicuro, sus aguas, nunca probar...
Y con mi esperanza llegar a quemar…
junto a las tristezas
la forma de esos seres
que se vuelven llamas azules
en éste horrorozo ritual…
de lo contrario:
nunca me han de abandonar…
esas imágenes crueles del infierno,
mi eterno hogar.
Soy la sombra de un andar,
el dolor que no escucha la paz
el silencio seducido por la verdad,
y es rechazada por la maldad;
Penetrada en una oscuridad,
al margen del abandono
de una cruel religiosidad,
En resguardo hago mis cantos llenos de maldad,
llenas del sentir suicida,
y del odio que solo una humanidad pudo sembrar,
tratando de encontrar a la flor que me hizo cambiar…
y así aliviar a tanto tormento sin lidiar…
con aquello que es bien y crueldad…
amor y sinceridad…
Cuánto más... no esperas escuchar hablar
a una dulce voz que a las aves hace callar…
sólo por imaginar a tan bello ángel en su recital…
pero todo eso se va…
junto con mis esperanzas a un altar,
donde la sangre emana por mi triste penar…
imaginando un mundo que no es la realidad…
mi futuro negro, así lo he de visualizar,
un espectro que me ha de ahorcar…
soy una imagen acabada en su soledad…
Llanto y amargura exhala…
aquella imagen que cuelga de su inexistencia
y clama justicia ante su verdugo sin desenmascarar…
¡Silencio! Se oye una voz... es cada quien en su gozar,
cometiendo el pecado... que me obligan a escuchar…
creyendo que por mis faltas un gozo tengo que encontrar…
pero vuelvo a la vida y me encuentro un mundo con agallas…
Cobarde miserable que de espaldas me fue a atacar…
y acabar con aquello que mi alma fue amar…
y la flor... una bella margarita… esclavizada en su olvidar…
que fin no ha de encontrar…exhala,
¡Grita! No me esperen encontrar…
más manchas negras pueden hallar…
en un alma negra que entre metales ha de chillar…
encuentra su calmar… esclavizando sus penas sin orar;
Lee este mensaje y, ¡la ira encontrarás!,
ó la paz, que mi alma busca, perderás,
al deletrear estas letras, deleitando sin cesar…
aquello que el sufrir no ha de apreciar…
Los montes arderán y un futuro ha de acabar…
una nueva cruz se pondrá… y la extinción en sus sueños hallarán…
¡Griten!… Escuchen… no es un eco, es un gritar…
Escuchen… ¡Griten!… No es un chillar… no es un gritar…
No un chillar… no es un gritar...
Son los ahogos de un alma que en su andar…
se vuelve una rosa negra aposentada sobre el mar…
soy un ave que en su tumba, el descanso ha de encontrar…
la cruz de la perdición y la salvación, de quién verdad cree clamar…
lo satánico de lo prohibido a un ánima… en la gloria de aquellos que se creen más…
y la derrota de aquellos que a mis pies, sin mis deseos se llegan a aposentar…
Deseo… deseo…
Vete de mí deseo…
Sueño… sueño…
Lárgate de aquí ofuscación de mi eterno deseo…
Y encuéntrame solo como siempre…
Venme…
Conócedme…
Enténdedme...
Y así sabrás…
Que solo el viento seca esas lágrimas que salen del alma…
en un río ensangrentado por el egoísmo y la crueldad…
acabad con mi vida… pues valor no he de encontrar…
por miedo de hacer perder… de hacer…
de hacer y acabar… la vida de aquellos que mi vida fueron a dar…
Y clamo sin parar…
que de esa tierra
soy unbrote
que fue a emanar…
un cuerpo caído como el maná
y eso agradezco sin parar…
Y clamo sin parar…
como Poe en frente del cuervo,
escuchando el inevitable ¡NUNCA MÁS!...
¡LIBERAD A ESTE CUERPO DE SU VIL REALIDAD!
Escuchad y entended…
comprended y analizad…
Que canto alegre puedo exclamar…
si es que antes de mi ser y fe
me he de olvidar…
recuerdos oscuros, en mí, habitar...
el río del Epicuro, sus aguas, nunca probar...
Y con mi esperanza llegar a quemar…
junto a las tristezas
la forma de esos seres
que se vuelven llamas azules
en éste horrorozo ritual…
de lo contrario:
nunca me han de abandonar…
esas imágenes crueles del infierno,
mi eterno hogar.
Vlad Kanon
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