palabras
Poeta adicto al portal
Se acercó el pájaro inquieto
notó mi ansia irremisible,
aleteó frente a mí
y me susurró, ¡soy libre!
Llegó al galope un corcel
y al ver mi rostro impasible
se alzó soberbio ante mí
y me relinchó, ¡soy libre!
Luego el viento resopló
con furor indescriptible
y silbando frente a mí
le entendí claro ¡soy libre!
A lo lejos oí al mar
estallando irreductible
su murmullo llegó a mí
repitiéndome ¡soy libre!
Después te acercaste tú
con tu caricia sensible
secaste mi última lágrima
y me dijiste ¡soy libre!
Pero a ninguno atendí
pues mi alma incontenible
volaba hacia el horizonte
vociferando ¡soy libre!
notó mi ansia irremisible,
aleteó frente a mí
y me susurró, ¡soy libre!
Llegó al galope un corcel
y al ver mi rostro impasible
se alzó soberbio ante mí
y me relinchó, ¡soy libre!
Luego el viento resopló
con furor indescriptible
y silbando frente a mí
le entendí claro ¡soy libre!
A lo lejos oí al mar
estallando irreductible
su murmullo llegó a mí
repitiéndome ¡soy libre!
Después te acercaste tú
con tu caricia sensible
secaste mi última lágrima
y me dijiste ¡soy libre!
Pero a ninguno atendí
pues mi alma incontenible
volaba hacia el horizonte
vociferando ¡soy libre!