JoelViloria
Poeta recién llegado
Hola,
Este siempre será mi obra maestra. Se lo escribí a mi madre y tiene un gran valor sentimental para mí.
Soy mortal por breves espacios de tiempo, cuando no estoy y tampoco está.
Cuando las tardes azulnaranjas en los cielos se muestran y mi vista las alcanza.
Soy mortal cuando al irme usted se queda y sé que al volver estará, dispuesta a darme todo lo que su corazón pueda dar.
Vivir por todos, mas que por usted misma, es la redención y gesto más sublime de esta creación.
Soy mortal y usted lo es, cuando nos damos cuenta de que el tiempo pasa y ya se muestran hebras grises y blancas, donde debería haber cabellos negros, ahora son canas.
Siendo mortales los dos, tenemos la certeza que existirá un inicio y un final, pero afortunadamente la tengo yo a usted y usted a mí.
Usted me querrá como siempre lo ha hecho, con amor sublime de madre a hijo.
Y yo la querré como si no existiese otro amor más noble, dedicado, especial. Su Magnanimidad y altruismo la hacen inmortal.
Será usted inmortal, cuando el tiempo se haga tiempo y nuestras carnes en efímeros haces se conviertan.
Será usted inmortal cuando al despertar cada mañana, yo observe el azuldorado en el cielo, diciéndole buenos días al sol y la recuerde.
Afortunadamente somos dos mortales y usted está conmigo. Estará conmigo hasta cuándo la vida me permita tenerla. Será inmortal cuando al verla ya no la vea y la vea con los ojos de mi espíritu.
Afortunadamente usted existe y aún no es inmortal.
Saludos;
Este siempre será mi obra maestra. Se lo escribí a mi madre y tiene un gran valor sentimental para mí.
Soy mortal por breves espacios de tiempo, cuando no estoy y tampoco está.
Cuando las tardes azulnaranjas en los cielos se muestran y mi vista las alcanza.
Soy mortal cuando al irme usted se queda y sé que al volver estará, dispuesta a darme todo lo que su corazón pueda dar.
Vivir por todos, mas que por usted misma, es la redención y gesto más sublime de esta creación.
Soy mortal y usted lo es, cuando nos damos cuenta de que el tiempo pasa y ya se muestran hebras grises y blancas, donde debería haber cabellos negros, ahora son canas.
Siendo mortales los dos, tenemos la certeza que existirá un inicio y un final, pero afortunadamente la tengo yo a usted y usted a mí.
Usted me querrá como siempre lo ha hecho, con amor sublime de madre a hijo.
Y yo la querré como si no existiese otro amor más noble, dedicado, especial. Su Magnanimidad y altruismo la hacen inmortal.
Será usted inmortal, cuando el tiempo se haga tiempo y nuestras carnes en efímeros haces se conviertan.
Será usted inmortal cuando al despertar cada mañana, yo observe el azuldorado en el cielo, diciéndole buenos días al sol y la recuerde.
Afortunadamente somos dos mortales y usted está conmigo. Estará conmigo hasta cuándo la vida me permita tenerla. Será inmortal cuando al verla ya no la vea y la vea con los ojos de mi espíritu.
Afortunadamente usted existe y aún no es inmortal.
Saludos;