Anabelle Arenas González
Poeta recién llegado
Los colores de los sueños
Hoy los sueños parecen tan distantes,
se alejan entre nubes de impredecible tormenta
y el alma petrificada y yerta permanece inmóvil,
la noche lo envuelve todo en su manto de misterio.
La fatiga vence el insomnio de largas horas de desvelo,
regresan los recuerdos a la dimensión del sueño profundo,
los colores intensos de una mariposa azul inmensa
lleva en sus alas secretos de pasiones inconfesables.
Fulguran mil estrellas en el cielo de una noche iluminada,
en el firmamento infinito se confunden las almas enamoradas,
se alejan las ilusiones enredadas en el viento húmedo
y la noche continua cómplice de los que no duermen.
Las musas de los poetas se marchan con el sentimiento vagabundo
y aun así se escriben versos y frases cargadas de nostalgia,
las promesas de los corazones enamorados se esconden en el frío de los años,
queriendo detener el tiempo para que la muerte no pueda sepultarlas.
Se ahogan las falsas esperanzas en las brumas de los años
que pasan veloces frente a las miradas indolentes de los
que aún piensan que nunca se volverán viejos,
pero la vida se apaga lenta, inmisericorde, desgarrando las lozanas pieles
y opacando el brillo en los ojos de los que se creyeron inmortales.
Sólo el amor se arriesga a desafiar el tiempo,
es fuerte en la distancia, conserva la calidez de las caricias
en la piel de los seres que se confundieron en abrazos
y vivieron la entrega sublime de los cuerpos.
Otra vez la luna se esconde tras una nube gris y hace un frío triste,
la soledad abraza los corazones de los amantes que se encuentran lejos,
lágrimas brillantes ruedan por las mejillas pálidas
y el silencio duele mientras la noche avanza.
Hoy los sueños parecen tan distantes,
se alejan entre nubes de impredecible tormenta
y el alma petrificada y yerta permanece inmóvil,
la noche lo envuelve todo en su manto de misterio.
La fatiga vence el insomnio de largas horas de desvelo,
regresan los recuerdos a la dimensión del sueño profundo,
los colores intensos de una mariposa azul inmensa
lleva en sus alas secretos de pasiones inconfesables.
Fulguran mil estrellas en el cielo de una noche iluminada,
en el firmamento infinito se confunden las almas enamoradas,
se alejan las ilusiones enredadas en el viento húmedo
y la noche continua cómplice de los que no duermen.
Las musas de los poetas se marchan con el sentimiento vagabundo
y aun así se escriben versos y frases cargadas de nostalgia,
las promesas de los corazones enamorados se esconden en el frío de los años,
queriendo detener el tiempo para que la muerte no pueda sepultarlas.
Se ahogan las falsas esperanzas en las brumas de los años
que pasan veloces frente a las miradas indolentes de los
que aún piensan que nunca se volverán viejos,
pero la vida se apaga lenta, inmisericorde, desgarrando las lozanas pieles
y opacando el brillo en los ojos de los que se creyeron inmortales.
Sólo el amor se arriesga a desafiar el tiempo,
es fuerte en la distancia, conserva la calidez de las caricias
en la piel de los seres que se confundieron en abrazos
y vivieron la entrega sublime de los cuerpos.
Otra vez la luna se esconde tras una nube gris y hace un frío triste,
la soledad abraza los corazones de los amantes que se encuentran lejos,
lágrimas brillantes ruedan por las mejillas pálidas
y el silencio duele mientras la noche avanza.
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