Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Soy sólo un hombre que no puede tocar
al fantasma tuyo que mueve la puerta.
Soy esa silueta que levanta una mano,
el reloj de sombras humedeciendo la pared,
el que escribe tu cabellera en el aire,
aquel coche que da vueltas y vueltas y vueltas.
Soy esos giros del reloj enroscados
como un árbol maldito alrededor de las cobijas.
Soy el que persigue sus pecados por la escalera y rincones
como si fueran bolsas de duendes.
Soy estas dos manos
que congelan mis cabellos.
Soy este techo tan alto tan alto.
Soy el que cuenta tus costillas de memoria,
que te peina las cejas de memoria,
que te toma de las manos de memoria,
que te abraza de memoria;
alguien que enumera gatos y ventanas,
que camina sin sentirte,
que te mira sin tenerte,
que pasa las nubes contando los insomnios.
Soy alguien que a veces camina por la calle;
nunca más por tu espalda.
al fantasma tuyo que mueve la puerta.
Soy esa silueta que levanta una mano,
el reloj de sombras humedeciendo la pared,
el que escribe tu cabellera en el aire,
aquel coche que da vueltas y vueltas y vueltas.
Soy esos giros del reloj enroscados
como un árbol maldito alrededor de las cobijas.
Soy el que persigue sus pecados por la escalera y rincones
como si fueran bolsas de duendes.
Soy estas dos manos
que congelan mis cabellos.
Soy este techo tan alto tan alto.
Soy el que cuenta tus costillas de memoria,
que te peina las cejas de memoria,
que te toma de las manos de memoria,
que te abraza de memoria;
alguien que enumera gatos y ventanas,
que camina sin sentirte,
que te mira sin tenerte,
que pasa las nubes contando los insomnios.
Soy alguien que a veces camina por la calle;
nunca más por tu espalda.
Última edición:
::