Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
(A Valentín, que se fue un día)
En la luna de junio, negra luna de junio,
cabalgando un suspiro, mínimo
como un quejido que no llega a darse,
se fueron tus pasos en silencio,
caminando de puntillas por el pasillo breve
que llevaba a tu cuarto, aquel cuarto
de los últimos días, el de los dolores,
el de las inyecciones de morfina y los sedantes.
Pasaste ante mí, haciendo un guiño,
el de tus ojos vivarachos y te llevaste
la risa fuerte, el andar cadencioso,
las manos armoniosas que tocaban
el rabel y la guitarra, las que hacían
maquetas de iglesias y conventos.
Se fue contigo el aire que sostenía las notas
de aquellos antiguos romances que cantábamos
como ciegos modernos o clásicos juglares.
Ni el eco guarda la bóveda de San Tirso
de aquellas risas, de aquellos cantos.
Con una sonrisa te has despedido
Y me he quedado solo, a tú pesar,
yo… que soy tu amigo.