Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOY TU AGUARDIÁN, AMOR.
Yo soy como la fortaleza de JAIPUR,
guardián que te vela entre sus muros,
delicada hembra de conjuros,
te esculpió un orfebre a besos,
por eso no te puedo dejarte de amar.
Que ni el agua pura del mar,
es capaz de reflejar, la hermosura
que emana de tu cuerpo y el callar
de los albatros, se viene a posar
como entregada melodía en tu semblanza.
Le pido al cielo gotas que sean pañuelos
de seda con la esfinge de tu cara,
monedas cosidas a las esquinas,
que cubren tus andares de pies desnudos,
al posarse en los caminos con espina.
El tigre es mi aliado que te habita,
entre tu sombra y tus manos,
me habla de ti todos los días,
dice que te ha cuidado y las caricias
que le has dado, me las entrega.
Las guardo junto a mis suspiros,
dentro de una cajita en el alma,
en secreto, beso en las madrugadas,
a las noches que arropan tus sueños,
los amaneceres de oriente te rinden mi pleitesía.
Yo soy como la fortaleza de JAIPUR,
guardián que te vela entre sus muros,
delicada hembra de conjuros,
te esculpió un orfebre a besos,
por eso no te puedo dejarte de amar.
Que ni el agua pura del mar,
es capaz de reflejar, la hermosura
que emana de tu cuerpo y el callar
de los albatros, se viene a posar
como entregada melodía en tu semblanza.
Le pido al cielo gotas que sean pañuelos
de seda con la esfinge de tu cara,
monedas cosidas a las esquinas,
que cubren tus andares de pies desnudos,
al posarse en los caminos con espina.
El tigre es mi aliado que te habita,
entre tu sombra y tus manos,
me habla de ti todos los días,
dice que te ha cuidado y las caricias
que le has dado, me las entrega.
Las guardo junto a mis suspiros,
dentro de una cajita en el alma,
en secreto, beso en las madrugadas,
a las noches que arropan tus sueños,
los amaneceres de oriente te rinden mi pleitesía.
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