Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Pues si te portas bien, un día te llevamos, ja, ja, ja. Es preciosa la isla.Jolín qué bonito.
qué envidia poder ir tantas veces Menorca.
He visto la foto TUYA jajajajaj
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Pues si te portas bien, un día te llevamos, ja, ja, ja. Es preciosa la isla.Jolín qué bonito.
qué envidia poder ir tantas veces Menorca.
He visto la foto TUYA jajajajaj
Me puse en la piel (o corteza) de un árbol… si eso se puede hacer, y salió este poema. Aunque reconozco que a veces se es árbol y a veces marinero.Hermoso, melancolico y muy musical es tu poema que nos compartes. Espero que solo sea inspiracion poetica y que el poeta este feliz. Grato leerte amigo viajero. Creo que si fueras árbol y no pudieses viajar te pondrías triste por no poder trotar por el mundo. Saludos y Bendiciones.
Me puse en la piel (o corteza) de un árbol… si eso se puede hacer, y salió este poema. Aunque reconozco que a veces se es árbol y a veces marinero.
Muchas gracias Lou y un abrazote grannnnnnde.
Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Pero eso no puede ser: ¿y las raíces, y las hojas y las ramas... y la sombra? De tronco a tronco te mando un gran abrazo, y si quieres darte un baño, hoy tenemos aquí en Valencia una temperatura ideal, je je; seguro que rebrotamos. Mil gracias.Arraigado y frente al mar, es una provocación al ensueño. Aunque siempre existe la posibilidad de navegar como tronco y llegar al otro lado meciéndose con la suavidad del agua.
Hasta entonces, un abrazo de tronco a tronco, que aquí sigue haciendo un frío que pela y no acabo de florecer![]()
Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Como árboles mirando al cielo, queriendo tocar sus nubes, queriendo soñar anhelos, como árboles con sus ramas abiertas, cargadas de frutos maduros y tiernos, con su sombra cobijando el desaliento, coo árboles parados y quietos pero imaginando mundos de encuentros en el tiempo... Ayyy que te leo y se me va el santo al cielo, ¡jolines! qué bien escribes chiquillo. He disfrutado leyéndote querido amigo, siempre disfruto. Besazos llenos de cariño y de admiración.Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Hola, Selenschek; no es fácil ser un árbol, sin duda; pero a mí es lo que más me llega: su porte, su figura, su sombra y su compostura ante los elementos. Qué le vamos a hacer... al menos somos con ellos.Muy sentidos y melancolicos estos versos estimado Alonso, no es facil ser un arbol verdad ? te dejo un fuerte abraso amigo.
Claro que puedes subir, faltaría más... y me ayudas a hacer una casita en el árbol, que es una de mis tareas pendientes, je, je.¿Puedo subirme a tu copa? Cuando niño
solía subirme a los árboles con la agilidad de un gato
pero ¿ahora? ahora será mejor permanecer con los pies en la tierra jajajajaj
Saludos compañero, excelente poema escrito
desde la perpective de un hombre-árbol
que espera la llegada de algo que anhela.
Hola, Lomi, que siempre me gustaron los árboles y me atrajeron desde pequeño... aún lo siguen haciendo.Como árboles mirando al cielo, queriendo tocar sus nubes, queriendo soñar anhelos, como árboles con sus ramas abiertas, cargadas de frutos maduros y tiernos, con su sombra cobijando el desaliento, coo árboles parados y quietos pero imaginando mundos de encuentros en el tiempo... Ayyy que te leo y se me va el santo al cielo, ¡jolines! qué bien escribes chiquillo. He disfrutado leyéndote querido amigo, siempre disfruto. Besazos llenos de cariño y de admiración.
Me encantó ese solo de trompeta, que hasta a los árboles les gusta la buena música.
La verdad es que no puedo dejar un comentario
que supere lo que dice un solo de trompeta.
Besos,desde la emoción
Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Muchas gracias a todo el equipo por este reconocimiento. Escribimos por placer, pero se multiplica ese placer en casos como este.POEMA RECOMENDADO
MUNDOPOESIA.COM
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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
Destacar tu impresionante y hermoso trabajo estimado Alonso al margen de que se percibe cierta tristeza a pesar de las bellas imágenes que acompañan a tus letras, lo que deseo que ya esté pasada.Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
Muchas gracias, Luis; que así son los árboles con los cuales tantas veces me identifico y a los que algo mío transfiero a la hora de escribir.Destacar tu impresionante y hermoso trabajo estimado Alonso al margen de que se percibe cierta tristeza a pesar de las bellas imágenes que acompañan a tus letras, lo que deseo que ya esté pasada.
Gran abrazo amigo Alonso
Hola Arponero. Me encantó tu comentario; ¿qué seríamos sin los árboles?... y lo bueno es que ellos seguirían siendo sin nosotros.Estimado Alonso:
Me encanta este fabuloso ejercicio poético que nos regalas.
Ser un árbol con los brazos extendidos al cielo para cobijar en su enramada a los pájaros, prodigar sombra al peregrino y regalar con su pulmón el aire que respiramos, es inmensamente un acierto de la naturaleza y una proeza; como también, el trazo que inspira tu pulso de poeta.
Saludos cordiales
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