A. Hidalgo
Poeta recién llegado
Por más
que la vida lleve,
por más
que el suplicio escueza,
por más
que el silencio sea
un cultivo de clemencias
que no ceden
no dejes que este tiempo pueda
llevarte lejos de lo que eres,
no te arrastres por lo que no quieres
Te lo pido
estando borracho,
te lo clamo
estando sereno,
te lo advierto
por si acaso canto
lo que mi corazón
llora en su cieno.
Si te fuiste para no volver,
si ahora espero un nunca te quise,
no es por no quererte ver,
es solo que nunca estuviste.
Si a veces pienso que el amor es
un sin fin de cavilaciones,
un querer para no dejar irse,
déjame contarle al tiempo
que yo sé más que todos los buitres
que sobrevuelan imaginarios cielos
dando sombras a tu placer,
dando alimento hecho de alpiste.
No eres más
porque yo te quiera,
no eres menos
porque yo te advierta.
Eres ruido,
eres jaleo, eres desierto,
eres cueva,
eres sol, eres calor,
eres andar, eres silueta;
eres más y eres menos,
eres el medio del extremo
donde se posan mis emociones,
y si te vas,
te echo de menos,
y si estás va
y yo me ausento.
Quiero dar,
pero no sé queriendo,
quiero ser,
pero no estoy atento;
quiero el mar
pero soy solo un ave
que en su volar
nunca oyó al viento.
Miro atrás
y ya te fuiste,
miro adelante
y solo sigue
un duro andar
de vidas tristes
entre las que va
un fiero lince.
Soy yo,
o son las lombrices,
que en su cavar
mueren tan grises,
que buscando paz
hayan perdices,
y son su manjar
por sus despistes.
que la vida lleve,
por más
que el suplicio escueza,
por más
que el silencio sea
un cultivo de clemencias
que no ceden
no dejes que este tiempo pueda
llevarte lejos de lo que eres,
no te arrastres por lo que no quieres
Te lo pido
estando borracho,
te lo clamo
estando sereno,
te lo advierto
por si acaso canto
lo que mi corazón
llora en su cieno.
Si te fuiste para no volver,
si ahora espero un nunca te quise,
no es por no quererte ver,
es solo que nunca estuviste.
Si a veces pienso que el amor es
un sin fin de cavilaciones,
un querer para no dejar irse,
déjame contarle al tiempo
que yo sé más que todos los buitres
que sobrevuelan imaginarios cielos
dando sombras a tu placer,
dando alimento hecho de alpiste.
No eres más
porque yo te quiera,
no eres menos
porque yo te advierta.
Eres ruido,
eres jaleo, eres desierto,
eres cueva,
eres sol, eres calor,
eres andar, eres silueta;
eres más y eres menos,
eres el medio del extremo
donde se posan mis emociones,
y si te vas,
te echo de menos,
y si estás va
y yo me ausento.
Quiero dar,
pero no sé queriendo,
quiero ser,
pero no estoy atento;
quiero el mar
pero soy solo un ave
que en su volar
nunca oyó al viento.
Miro atrás
y ya te fuiste,
miro adelante
y solo sigue
un duro andar
de vidas tristes
entre las que va
un fiero lince.
Soy yo,
o son las lombrices,
que en su cavar
mueren tan grises,
que buscando paz
hayan perdices,
y son su manjar
por sus despistes.