chc
Christian
Soy como esas calles que nunca duermen,
recorrida por mil pasos,
manoseada por miradas
estériles y expectantes.
Soy como esas semanas que acaban en Domingo,
y que por suerte terminan
abrazando el Lunes de la nostalgia
que madura en siete días.
Soy como esas llaves que se pierden sin descuido,
sin escuchar el ruido cuando caen,
y que luego se encuentran
sosteniendo una copia en la otra mano.
Soy como ese paso vagabundo
que se persigue asimismo,
que se alcanza una y mil veces,
besando la tierra de otros
y enamorado de las veredas.
Soy como ese otoño que te envuelve para regalo,
aunque mi término no medio no quiera serlo,
y mi ábrete sésamo no funcione
con la eficacia del verano.
Soy un llanto sin boca,
una risa sin ojos,
una boca aún con besos
y unos ojos aún con entendimiento.
Y aún creo que el llanto es la espalda de la risa,
por eso el llanto le pone el pecho a la tristeza
por eso la risa le da la espalda.
recorrida por mil pasos,
manoseada por miradas
estériles y expectantes.
Soy como esas semanas que acaban en Domingo,
y que por suerte terminan
abrazando el Lunes de la nostalgia
que madura en siete días.
Soy como esas llaves que se pierden sin descuido,
sin escuchar el ruido cuando caen,
y que luego se encuentran
sosteniendo una copia en la otra mano.
Soy como ese paso vagabundo
que se persigue asimismo,
que se alcanza una y mil veces,
besando la tierra de otros
y enamorado de las veredas.
Soy como ese otoño que te envuelve para regalo,
aunque mi término no medio no quiera serlo,
y mi ábrete sésamo no funcione
con la eficacia del verano.
Soy un llanto sin boca,
una risa sin ojos,
una boca aún con besos
y unos ojos aún con entendimiento.
Y aún creo que el llanto es la espalda de la risa,
por eso el llanto le pone el pecho a la tristeza
por eso la risa le da la espalda.