pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;jo_mohlpWuA]http://youtu.be/jo_mohlpWuA[/video]
Ahora que estoy un poco mareado,
me apetece marearte también a ti
sobre mí
en un infinito baile sufí...
Cuando termine la canción
y tu cuello sea como la rosca de un tornillo
que busca en el suelo,
tierra o hielo
donde perpetrar un hueco
en que ser conmigo pica y bandera de conquistadora,
nómada o solo profeta
del tuyo y mío íntimo silencio...
...entonces muere como árbol
en mi pecho,
como eucalipto que arañara el cielo
mientras los oídos se dejan acariciar
por esta melodía inconclusa
que promete todo y parte
de lo que falta en el corazón del ser humano
para ser Dios o su siervo...
Y escucha esta misma plegaria a la inconsciencia.
Y déjate estar tan lejos como cerca de mí
en tan apurado sorbo que jamás llega a ser alcanzado
pero siempre eterna
sacia mi sed.
Sé agua fresca en boca tierna.
Sé perdón en calurosa entraña
y limpia el azote en mi rostro
con tu mano desierta.
Que tus ojos todavía se puedan apoyar en los míos
sin tocarnos.
Sin alcanzarse...
Sin matarnos.
Como fiera que no puede decidir
si matar a su presa o amarla
porque la necesita para no morir.
Y aceptar quizás que la vida es tan injusta,
tan injusta con ellos dos
que haría falta una canción eterna
con que dormir para siempre la vida.
Para reírse de la creación.
Para reírse de las reglas del juego.
Para que la maleza no se siga ensuciando
con la sangre tan limpia como aquella otra
que sí se ha de salvar.
Aceptar que esa sonrisa tuya sea postrera morada
para la saliva que abandona el sabor que conoce
e inundar tierras próximas,
conquistar por solo segundos
afines imperios en ti.
Y aceptar que todo es un reto
impuesto o inventado.
Un juego de ese demiurgo despiadado
que coloca piezas al azar como nosotros
para que se rompan solas
o para que se unan sin su ayuda.
Hacer un enclave
por donde Dios tenga que pedir permiso
para poder pasar entre tu boca y la mía
y entre tu mirada anuente
y mi pupila consecuente;
decidir a nuestro arbitrio
si el amor entre tú y yo
es tanto
como para que la sombra de ese dios
no tenga cabida entre nuestras
palabras
impronunciadas
que gritan
noooooo...
Decayendo por las murallas del eco entre nosotros;
No.
No tenga cabida entre nuestros
espasmos
silenciándonos
y exhalándonos,
expirando
Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhh
Un beso en tu rostro eterno.
Ahora que estoy un poco mareado,
me apetece marearte también a ti
sobre mí
en un infinito baile sufí...
Cuando termine la canción
y tu cuello sea como la rosca de un tornillo
que busca en el suelo,
tierra o hielo
donde perpetrar un hueco
en que ser conmigo pica y bandera de conquistadora,
nómada o solo profeta
del tuyo y mío íntimo silencio...
...entonces muere como árbol
en mi pecho,
como eucalipto que arañara el cielo
mientras los oídos se dejan acariciar
por esta melodía inconclusa
que promete todo y parte
de lo que falta en el corazón del ser humano
para ser Dios o su siervo...
Y escucha esta misma plegaria a la inconsciencia.
Y déjate estar tan lejos como cerca de mí
en tan apurado sorbo que jamás llega a ser alcanzado
pero siempre eterna
sacia mi sed.
Sé agua fresca en boca tierna.
Sé perdón en calurosa entraña
y limpia el azote en mi rostro
con tu mano desierta.
Que tus ojos todavía se puedan apoyar en los míos
sin tocarnos.
Sin alcanzarse...
Sin matarnos.
Como fiera que no puede decidir
si matar a su presa o amarla
porque la necesita para no morir.
Y aceptar quizás que la vida es tan injusta,
tan injusta con ellos dos
que haría falta una canción eterna
con que dormir para siempre la vida.
Para reírse de la creación.
Para reírse de las reglas del juego.
Para que la maleza no se siga ensuciando
con la sangre tan limpia como aquella otra
que sí se ha de salvar.
Aceptar que esa sonrisa tuya sea postrera morada
para la saliva que abandona el sabor que conoce
e inundar tierras próximas,
conquistar por solo segundos
afines imperios en ti.
Y aceptar que todo es un reto
impuesto o inventado.
Un juego de ese demiurgo despiadado
que coloca piezas al azar como nosotros
para que se rompan solas
o para que se unan sin su ayuda.
Hacer un enclave
por donde Dios tenga que pedir permiso
para poder pasar entre tu boca y la mía
y entre tu mirada anuente
y mi pupila consecuente;
decidir a nuestro arbitrio
si el amor entre tú y yo
es tanto
como para que la sombra de ese dios
no tenga cabida entre nuestras
palabras
impronunciadas
que gritan
noooooo...
Decayendo por las murallas del eco entre nosotros;
No.
No tenga cabida entre nuestros
espasmos
silenciándonos
y exhalándonos,
expirando
Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhh
Un beso en tu rostro eterno.
Última edición:
::