Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Cobijas su beso
sentado en las rodillas de la sombra.
Como latido de movimiento y quietud,
el cuerpo de las sombras,
acosado por la luz, te envuelve.
Acordarse de su beso,
es encender una cerilla
en mitad del bosque,
en el corazón de la noche,
su beso
no te ilumina nada,
sólo te sirve
para ver un poco mejor
cuánta de sombra hay a tu alrededor.
Cae la noche,
el peso de sus besos te hunde.
Con ese beso de sus besos,
con cualquiera de sus besos,
pesa la sombra,
plomo en el hombre,
los tiempos de la mentira
cuando su beso era la única verdad.
Entonces más recuerdas, más sientes,
tejes una telaraña en tus ojos
para no dejar acceder a nadie,
luego te inundas, te llueves,
el cuerpo de la sombra
se vuelve blanca
y ya no puedes entrar a rescatarte.
..
.
Chus Soriano
.
Cobijas su beso
sentado en las rodillas de la sombra.
Como latido de movimiento y quietud,
el cuerpo de las sombras,
acosado por la luz, te envuelve.
Acordarse de su beso,
es encender una cerilla
en mitad del bosque,
en el corazón de la noche,
su beso
no te ilumina nada,
sólo te sirve
para ver un poco mejor
cuánta de sombra hay a tu alrededor.
Cae la noche,
el peso de sus besos te hunde.
Con ese beso de sus besos,
con cualquiera de sus besos,
pesa la sombra,
plomo en el hombre,
los tiempos de la mentira
cuando su beso era la única verdad.
Entonces más recuerdas, más sientes,
tejes una telaraña en tus ojos
para no dejar acceder a nadie,
luego te inundas, te llueves,
el cuerpo de la sombra
se vuelve blanca
y ya no puedes entrar a rescatarte.
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Chus Soriano
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