Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Inúndame
con tus cataratas de amorguazú
que está la virgen del amor
de rodillas.
Hazme lo que los payasos,
uno rojo, uno blanco.
Beso, de pie, el amor
altísimo, de pie, solo, parado
sobre viernes descompuesto.
Con sólo tu beso, debiera ser posible
hacer una luna, estrellas, firmamento,
ojos más grandes y si el tiempo alcanza,
una casa visible, hijo e hija, un pan casero.
Las palabras escondidas
debajo de la lengua mientras tu beso.
El beso, ya sabes,
la cáscara del amor.
Yo estaré quieto
sin permitir escapar a ningún pétalo de milagro.
Sólo dormiré
cuando los peces puedan cerrar los ojos.
Toda mi sed pongo en su beso.
Su beso,
aria del cariño,
ordalía del amor,
donde en eclipse pictórico
trema la luz,
inmóviles nos movemos,
y una gardenia nos oye.
Ése es su beso.
Su beso
término sin descifrar
me espera.
¿Lo ves? Nunca lo tuve.
Me despista tu beso.
Lo que intento decir
es otra cosa.
Nuestra época
nos dejó hablando huérfanos.
Y en las mareas
heme solo, escribir, sentir,
se humedece la mano,
me deslizo,
da lo mismo ya,
este viernes deshecho,
los delfines y mi gato
no pueden consolar
tu labios sobre mi beso.
…
..
Jesús Soriano
.
Inúndame
con tus cataratas de amorguazú
que está la virgen del amor
de rodillas.
Hazme lo que los payasos,
uno rojo, uno blanco.
Beso, de pie, el amor
altísimo, de pie, solo, parado
sobre viernes descompuesto.
Con sólo tu beso, debiera ser posible
hacer una luna, estrellas, firmamento,
ojos más grandes y si el tiempo alcanza,
una casa visible, hijo e hija, un pan casero.
Las palabras escondidas
debajo de la lengua mientras tu beso.
El beso, ya sabes,
la cáscara del amor.
Yo estaré quieto
sin permitir escapar a ningún pétalo de milagro.
Sólo dormiré
cuando los peces puedan cerrar los ojos.
Toda mi sed pongo en su beso.
Su beso,
aria del cariño,
ordalía del amor,
donde en eclipse pictórico
trema la luz,
inmóviles nos movemos,
y una gardenia nos oye.
Ése es su beso.
Su beso
término sin descifrar
me espera.
¿Lo ves? Nunca lo tuve.
Me despista tu beso.
Lo que intento decir
es otra cosa.
Nuestra época
nos dejó hablando huérfanos.
Y en las mareas
heme solo, escribir, sentir,
se humedece la mano,
me deslizo,
da lo mismo ya,
este viernes deshecho,
los delfines y mi gato
no pueden consolar
tu labios sobre mi beso.
…
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Jesús Soriano
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