Miguel Araujo De La Cruz
Poeta recién llegado
Guardaremos su cadáver.
Lo meteremos en esta cajita pequeña.
Querré mirarlo cuando me acuerde de él.
Cuando muera el atardecer.
Cuando vuelva a cerrar las pestañas.
Tus lágrimas sobre su cuerpo frío no sirven de nada.
Que viva en tu recuerdo tampoco.
Acaso te desteñirá el alma,
Quién sabe,
cómo el color que degradan los focos.
Y nos entretendremos,
giraremos a los lados.
Desentendidos.
Sin gravedad.
Mulliremos nuestra almohadas.
Volveremos a mirar dentro.
Lo meteremos en esta cajita pequeña.
Querré mirarlo cuando me acuerde de él.
Cuando muera el atardecer.
Cuando vuelva a cerrar las pestañas.
Tus lágrimas sobre su cuerpo frío no sirven de nada.
Que viva en tu recuerdo tampoco.
Acaso te desteñirá el alma,
Quién sabe,
cómo el color que degradan los focos.
Y nos entretendremos,
giraremos a los lados.
Desentendidos.
Sin gravedad.
Mulliremos nuestra almohadas.
Volveremos a mirar dentro.
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