Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Tardíamente naufragué en un dedal de lucidez.
Las horas se aplastaban contra mi espalda
nunca el anuncio de mi otredad trajo veleidades
al final de la sedosa suspensión de las cosas
Ella hoy me espera tras el telón del tiempo.
Su sabor hace contraseñas en mi boca,
oculta la desesperación de mi ayer,
embriagado de vacío.
Hoy soy la carta que liga el
Póker,
la bala rellenada de pólvora.
Perdida en un bolsillo.
Hoy,
es el día.
En que los suelos se abren a mi circunstancia,
en que todo se fracciona,
y la apatía deja de sembrar en mí, su río de demora.
Las horas se aplastaban contra mi espalda
nunca el anuncio de mi otredad trajo veleidades
al final de la sedosa suspensión de las cosas
Ella hoy me espera tras el telón del tiempo.
Su sabor hace contraseñas en mi boca,
oculta la desesperación de mi ayer,
embriagado de vacío.
Hoy soy la carta que liga el
Póker,
la bala rellenada de pólvora.
Perdida en un bolsillo.
Hoy,
es el día.
En que los suelos se abren a mi circunstancia,
en que todo se fracciona,
y la apatía deja de sembrar en mí, su río de demora.
Última edición: