Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tristeza tejida en llanto,
oigo su mustio canto
detrás del umbral.
Tristeza con cara de espanto,
privada del encanto
que no ha de llegar.
Sus noches eran ajenas,
un silencio que envenena
por un secreto que confesar.
El silencio es la condena,
ceñida de amarga pena
por un amor que no amará.
Tristeza que tiñe de rojo
el manantial de sus ojos,
tristeza de tanto llorar.
oigo su mustio canto
detrás del umbral.
Tristeza con cara de espanto,
privada del encanto
que no ha de llegar.
Sus noches eran ajenas,
un silencio que envenena
por un secreto que confesar.
El silencio es la condena,
ceñida de amarga pena
por un amor que no amará.
Tristeza que tiñe de rojo
el manantial de sus ojos,
tristeza de tanto llorar.