Armonia
Poeta veterana
Suavidad y Fortaleza
A orillas de este deseo
de consumirte en mi vientre
quiero tenerte por siempre
amarradito a mi lecho.
Y que en un abrazo eterno
compartamos alegrías
de las que brotan las nubes
cuando acarician la vida.
Y que el beso que nos dimos
aquella tarde en la lluvia
permanezca entre luceros
arrullado por la luna;
la que muchas veces vió
caricias en primavera
y resacas en invierno
cuando el sol quitó su estela.
Ay amor cuánto te extraño,
me decías en tus cartas
esas que cada mañana
me regalaba el rocío;
y una mañana volviste
vestido de atardeceres,
con las alas distraídas
recogiendo pareceres.
Entre sonrisa y caricia
nos encontramos al tiempo
tú...
decorando una vida,
yo...
entretejiendo momentos.
de consumirte en mi vientre
quiero tenerte por siempre
amarradito a mi lecho.
Y que en un abrazo eterno
compartamos alegrías
de las que brotan las nubes
cuando acarician la vida.
Y que el beso que nos dimos
aquella tarde en la lluvia
permanezca entre luceros
arrullado por la luna;
la que muchas veces vió
caricias en primavera
y resacas en invierno
cuando el sol quitó su estela.
Ay amor cuánto te extraño,
me decías en tus cartas
esas que cada mañana
me regalaba el rocío;
y una mañana volviste
vestido de atardeceres,
con las alas distraídas
recogiendo pareceres.
Entre sonrisa y caricia
nos encontramos al tiempo
tú...
decorando una vida,
yo...
entretejiendo momentos.
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