Subiré hasta los pechos del día
Subiré hasta los pechos del día
por esa albada pintada de luz y sangre viva,
donde un altar de nubes
ofrenda la lluvia del amor.
Con el viento respirando la flora austral
del laúd de tu cuerpo
y las manos de mil trapecios desviando los escalofríos
de la nieve que muerde el corazón,
buscaré la caricia del fuego de tu sol
para amarnos en la paz de la luna.
Que el grito de los astros guarde el secreto de la gloria
desplomada de tus ojos
y llene nuestras sangres el río eterno.
Que nunca sacien
los pecios de la noche el hálito de Marzo
entre el lenguaje de las hojas
y tu luz.
Me siento viento en cada cumbre de tu nombre.
.
Subiré hasta los pechos del día
por esa albada pintada de luz y sangre viva,
donde un altar de nubes
ofrenda la lluvia del amor.
Con el viento respirando la flora austral
del laúd de tu cuerpo
y las manos de mil trapecios desviando los escalofríos
de la nieve que muerde el corazón,
buscaré la caricia del fuego de tu sol
para amarnos en la paz de la luna.
Que el grito de los astros guarde el secreto de la gloria
desplomada de tus ojos
y llene nuestras sangres el río eterno.
Que nunca sacien
los pecios de la noche el hálito de Marzo
entre el lenguaje de las hojas
y tu luz.
Me siento viento en cada cumbre de tu nombre.
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