Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Sublime condena la
que me aprisiona,
sentenciándome eternamente
por haberme convertido
en autora del destino,
por haberme descubierto
asesinando a la casualidad.
Mas, divina cárcel
la que me he escogido
para el resto de mis días,
alimentandome de tí,
porque tú has querido y aceptado...
me harás pagar mi crimen,
confinada como una inmortal
en el vasto claustro de tu inagotable amor.