Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Desfallezco sin el beso,
que lentamente el día se termina,
entre tus memorias,
abrazando mi corazón,
que anhela tus caricias,
Perdido entre nubes,
con la ensoñación de los dioses,
al saber que un susurro dice te amo,
para perder completa la razón,
y anidarme en tu locura...
Con hechizos serenos,
de tus ojos calmados,
que a la vez agitan mis venas,
con el palpitar de los segundos,
que momento a momento,
llevan tu nombre...
Carmín de labios,
que probé en mi vida,
pero ninguno que arda aún en mi piel,
con las entregas apasionadas,
de miles de caricias,
de éxtasis y abandono,
cuando aún la muerte,
se ha dignado a respetar el momento...
Lágrimas amargas,
al sabernos lejos,
que serán tragadas,
con el suspiro del hoy,
con un mañana en cada despertar,
anidado con la esperanza,
anidado con el amor...
Amor, cuatro letras,
encerrando un firmamento,
que pausible no es,
ni inalcanzable,
pues es en tu cielo,
que feliz entregaría mí aliento...
Crujir de huesos,
cuando la espera es demasiada,
con la cabeza trastornada,
como loco enamorado...
Recitando mil poemas,
rezando cada instante,
no al Dios orgulloso y altanero,
si no a ti... divina musa...
Que el viento os lleve,
lo humilde de mi canto,
mientras esta misiva,
entre tinta y pluma,
inmortalice mis sentimientos...
Que quedo tuyo,
para amarte, para desearte,
para protegerte ahora...
y en la hora final...
como tuyo... vos como mía,
Que sea el término hoy,
sabiendo que se oculta una eternidad,
pues ni aun un por siempre es suficiente...
¡Amar y ser amado!
¿Existe algo mas sublime?
¡Sí!... ¡Tú!
L.V.
que lentamente el día se termina,
entre tus memorias,
abrazando mi corazón,
que anhela tus caricias,
Perdido entre nubes,
con la ensoñación de los dioses,
al saber que un susurro dice te amo,
para perder completa la razón,
y anidarme en tu locura...
Con hechizos serenos,
de tus ojos calmados,
que a la vez agitan mis venas,
con el palpitar de los segundos,
que momento a momento,
llevan tu nombre...
Carmín de labios,
que probé en mi vida,
pero ninguno que arda aún en mi piel,
con las entregas apasionadas,
de miles de caricias,
de éxtasis y abandono,
cuando aún la muerte,
se ha dignado a respetar el momento...
Lágrimas amargas,
al sabernos lejos,
que serán tragadas,
con el suspiro del hoy,
con un mañana en cada despertar,
anidado con la esperanza,
anidado con el amor...
Amor, cuatro letras,
encerrando un firmamento,
que pausible no es,
ni inalcanzable,
pues es en tu cielo,
que feliz entregaría mí aliento...
Crujir de huesos,
cuando la espera es demasiada,
con la cabeza trastornada,
como loco enamorado...
Recitando mil poemas,
rezando cada instante,
no al Dios orgulloso y altanero,
si no a ti... divina musa...
Que el viento os lleve,
lo humilde de mi canto,
mientras esta misiva,
entre tinta y pluma,
inmortalice mis sentimientos...
Que quedo tuyo,
para amarte, para desearte,
para protegerte ahora...
y en la hora final...
como tuyo... vos como mía,
Que sea el término hoy,
sabiendo que se oculta una eternidad,
pues ni aun un por siempre es suficiente...
¡Amar y ser amado!
¿Existe algo mas sublime?
¡Sí!... ¡Tú!
L.V.