manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Llegas a la primera lapislázuli en aluvión candente,
exocrino ve mi ojo reluciente al filo de la luz,
derrama su salada agua que destroza libertad,
ulula el techo de paja.
Me aferro, me agarro enfuscado hasta uncirme todo
hasta que lo detectable se haga mas parco que los huesos,
hasta coercer en tu dilar que me toma clueco,
deificar es mi palabra ultima después del borde.
Mi pecho es un factotum que trabaja hasta noche,
un beodo de preces en la lengua mutilada
uno en busco de la codeína ferecida de tus vidrios,
uno que se atraganta hasta el alivio mas insensato por medio de las manos y de las letras.
exocrino ve mi ojo reluciente al filo de la luz,
derrama su salada agua que destroza libertad,
ulula el techo de paja.
Me aferro, me agarro enfuscado hasta uncirme todo
hasta que lo detectable se haga mas parco que los huesos,
hasta coercer en tu dilar que me toma clueco,
deificar es mi palabra ultima después del borde.
Mi pecho es un factotum que trabaja hasta noche,
un beodo de preces en la lengua mutilada
uno en busco de la codeína ferecida de tus vidrios,
uno que se atraganta hasta el alivio mas insensato por medio de las manos y de las letras.