Sucedió en Montparnasse.

Vicente Fernández-Cortés

Poeta que considera el portal su segunda casa




Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.
 
Última edición:



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)



Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.
El ciclo renovador de la historia que reafirma el no olvido, bello en su totalidad. Saludos cordiales.
 



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.
Nostalgicos versos para una historia de amor que perdura en el tiempo, me gusta tu estilo amigo Victor, escribes muy bien, sensibilidad y talento. Un abrazo. Paco.
 



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.

Extraordinadorio, poema. Te felicito. Escribes de maravilla.
Me encantó de principio a fin pero el final del poema es sublime.
Mis aplausos para ti, poeta.
Un cordial saludo.
 



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.

Yo nunca he vivido un amor en París,ni siquiera he viajado a París
y no creo que algún Rick me diga "Siempre nos quedará París"
Fantástico el recorrido por un barrio con solera, el amor
y una generación que luchó por la libertad...
Un placer de lectura, compañero,todo un placer.
Saludos cordiales
 



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



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Un poema que lleva el lector en tu universo y en tus recuerdos, un poema narativo que me ha encantado. A veces el lugar testigo de mucha emoción guarda los recuerdos y basta con evocar el lugar para que renazcan las emociones, como en tu poema. Felicidades poeta, muy bella escritura . Amistad Amarilys
 
Extraordinadorio, poema. Te felicito. Escribes de maravilla.
Me encantó de principio a fin pero el final del poema es sublime.
Mis aplausos para ti, poeta.
Un cordial saludo.

Siempre es agradable leer comentarios así. Muchas gracias, poeta.

Mi abrazo.
 
Última edición:
Merci Monsieur, j'aime beaucoup la chason francoise, je vous lassez une de quelles que je preferai de plus, bonne soire
Un otre bisou pour vous
V
Des yeux qui font baisser les miens
Un rire qui se perd sur sa bouche
 
Ohh la la
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Yo nunca he vivido un amor en París,ni siquiera he viajado a París
y no creo que algún Rick me diga "Siempre nos quedará París"
Fantástico el recorrido por un barrio con solera, el amor
y una generación que luchó por la libertad...
Un placer de lectura, compañero,todo un placer.
Saludos cordiales

El amor no es exclusivo, Rosario, de Paris, ni de Casablanca ni de Venecia. Yo no luché en ninguna barricada parisina, tan solo por aquella minifalda que, tan joven, sobresaltó todo mi universo.

Un beso, poeta.
 
Última edición:



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.

Muy buen poema, bien merecido el reconocimiento ha sido una agradabilisma lectura. Un saludo cordial.
 



Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.


(Julio Cortazar)


Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.

Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.



©Todos los Derechos reservados.
Dejar que esa historia de amor viva en el jadeo de la memoria.
ella no agota esa fusion mecida en tiempo, espacio y hojarasca
de personajes. hubo undidad de elevados estimulos.
excelente poema, mas si uno se retiene en la ubicacion.
felicidades. luzyabsenta
 
Muchas gracias, Lucyabsenta, por tu favorable valoración.

Un abrazo.

Gracias por la amabilidad de tu respuesta.El sentimiento
es comprender ls bello e importante de tus obras, voy
a permitirme leer de nuevo y encontrarme con esas imagenes
que, de pleno amor, se agradecen en el sentido del lector.
Saludos de luzyabsenta
FELICIDADES por el reconocimiento obtenido.
 

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