jos.smir
Poeta recién llegado
Tenia el pedazo de vidrio entre sus manos y estaba dispuesta acabar el suplicio que embargaba su vida.
él escondido entre unos arbustos sale presuroso a impedir el suicidio y estando muy cerca le grita:
- ¡no!.. no lo hagas
Ella voltea rápidamente y corta con el vidrio el cuello de él, la sangre se esparce violentamente y asombrado por el acto de ella la mira.
- ¡Muere maldito, muere!
Las lágrimas de él empieza a correr su rostro y de pronto repite:
- Ahora lo recuerdo, lo recuerdo... Yo no te toque, no te hice nada, me quede arrodillado a tu lado llorando porque no sabia qué hacer.
- ¡Mentiroso!... ¡Mientes!
Pero él ya no responde se quedo quieto y en silencio.
El remordimiento de uno de sus amigos después del entierro del joven muerto le hace declarar la verdad de lo que sucedió aquel día a pesar de las consecuencias que sabia que le estaban por suceder.
- Él no la toco, no le hizo nada, sólo se quedo inmóvil llorando a su lado.
Los culpables están pagando entre las rejas la cobarde humillación que hicieron con la pobre mujer, pero al igual que ellos, ella también purga su condena por asesinar a un inocente, sola con la visita contada de su hermano porque su novio que le juro amor por siempre no supo esperarla y se fue con la mujer de uno de los sentenciados.
En medio de su soledad, en medio de sus irreales sueños de amor por siempre, de noches de Henna y de vestidos en blanco, repite continuamente tocándose su vientre:
- Yo te amo por siempre y seremos felices con nuestra hija... Kerim.
él escondido entre unos arbustos sale presuroso a impedir el suicidio y estando muy cerca le grita:
- ¡no!.. no lo hagas
Ella voltea rápidamente y corta con el vidrio el cuello de él, la sangre se esparce violentamente y asombrado por el acto de ella la mira.
- ¡Muere maldito, muere!
Las lágrimas de él empieza a correr su rostro y de pronto repite:
- Ahora lo recuerdo, lo recuerdo... Yo no te toque, no te hice nada, me quede arrodillado a tu lado llorando porque no sabia qué hacer.
- ¡Mentiroso!... ¡Mientes!
Pero él ya no responde se quedo quieto y en silencio.
El remordimiento de uno de sus amigos después del entierro del joven muerto le hace declarar la verdad de lo que sucedió aquel día a pesar de las consecuencias que sabia que le estaban por suceder.
- Él no la toco, no le hizo nada, sólo se quedo inmóvil llorando a su lado.
Los culpables están pagando entre las rejas la cobarde humillación que hicieron con la pobre mujer, pero al igual que ellos, ella también purga su condena por asesinar a un inocente, sola con la visita contada de su hermano porque su novio que le juro amor por siempre no supo esperarla y se fue con la mujer de uno de los sentenciados.
En medio de su soledad, en medio de sus irreales sueños de amor por siempre, de noches de Henna y de vestidos en blanco, repite continuamente tocándose su vientre:
- Yo te amo por siempre y seremos felices con nuestra hija... Kerim.
© jos2017
Última edición: