Marisa
Poeta adicto al portal
SUCUMBIENDO A TUS HECHIZOS
Hipnotizada por tus encantos,
por tus bellos ojos pardos,
dejándome seducir
por tu mano acariciante
y tus humectantes labios.
Sucumbiendo a tus hechizos
bebí la pócima de amor
que, lentamente, con fervor,
tú me habías preparado.
Disfrutamos del placer
en muchos rincones privados,
siempre supiste ofrecer
el deleite de tus manos.
Años de limpio querer,
de pasiones entregadas,
cuerpo a cuerpo, piel con piel,
hasta llegar a obtener
el clímax deseado.
Siempre me diste a probar
esa poción en tus labios,
ofreciéndome a beber
el fuego que de ellos mana.
Sé que mezclabas muy bien
mieles de dulces sabores,
con aromáticas esencias
de flores multicolores.
Hoy en medio de este amor
cruzan aguas turbulentas,
dejando en ellas navegar
nuestros valles y lagunas,
que son los restos de un calor
perdido en sus negras dunas.
Puede que, mañana al fin,
no naufraguen nuestras vidas
y se aclaren ante mí
estas disipantes dudas.
Hipnotizada por tus encantos,
por tus bellos ojos pardos,
dejándome seducir
por tu mano acariciante
y tus humectantes labios.
Sucumbiendo a tus hechizos
bebí la pócima de amor
que, lentamente, con fervor,
tú me habías preparado.
Disfrutamos del placer
en muchos rincones privados,
siempre supiste ofrecer
el deleite de tus manos.
Años de limpio querer,
de pasiones entregadas,
cuerpo a cuerpo, piel con piel,
hasta llegar a obtener
el clímax deseado.
Siempre me diste a probar
esa poción en tus labios,
ofreciéndome a beber
el fuego que de ellos mana.
Sé que mezclabas muy bien
mieles de dulces sabores,
con aromáticas esencias
de flores multicolores.
Hoy en medio de este amor
cruzan aguas turbulentas,
dejando en ellas navegar
nuestros valles y lagunas,
que son los restos de un calor
perdido en sus negras dunas.
Puede que, mañana al fin,
no naufraguen nuestras vidas
y se aclaren ante mí
estas disipantes dudas.
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