solano b
Poeta recién llegado
Suéñame a esa hora en que no hay luceros.
En que el día ácido comienza
y suena el martillo del trabajo,
roncan los automóviles y se apagan
los letreros.
Suéñame a esa hora en que se suben y se bajan
las escaleras del progreso,
y se olvida el beso.
En que reviven los señores y los siervos.
En que se timbra el alma,
y en que mis ojos presos
miran desde una lúgubre oficina
los pájaros del universo.
Suéñame a esa hora,
y todo volverá a ser bueno.
escrito: 01-04-2010
En que el día ácido comienza
y suena el martillo del trabajo,
roncan los automóviles y se apagan
los letreros.
Suéñame a esa hora en que se suben y se bajan
las escaleras del progreso,
y se olvida el beso.
En que reviven los señores y los siervos.
En que se timbra el alma,
y en que mis ojos presos
miran desde una lúgubre oficina
los pájaros del universo.
Suéñame a esa hora,
y todo volverá a ser bueno.
escrito: 01-04-2010