Suéñame de otoño, amigo,
no te engañes a ti mismo
soñándome rebosante
de exultantes primaveras.
Suéñame de otoño,
cual tímido rayo de sol
tratando de abrirse paso
entre ocasos grises.
Suéñame de otoño,
con los pies descalzos,
desandando huellas
en negras arenas
de mis viejos miedos.
Suéñame de otoño,
entre atardeceres
de calmas marinas,
de serenas aguas
que mecen las barcas
junto a la bahía.
Suéñame de otoño,
cuando hojas caídas
alfombran los campos
con amores muertos.
Suéñame al fin, amigo mío,
al calor de tus versos,
que no nos encuentre
el crudo invierno
desnudos de palabras,
tiritando de soledades.
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