JACQUELINE ORDOÑEZ CRUZ
Poeta recién llegado
Y me tiro de la cama
La llama ardiente de un sueño horroroso
Estuve en los brazos de un hada negra
Que me engaño de manera ilusa
¡Ah! Si tú supieras lo que me hizo
Me amarró a un abismo inconcluso
Donde mi sueño no tuvo fin
Me golpeó con las mil preguntas de mi existencia
¿Qué si yo sabia de la vida reprimida?
¿De lo que acaso ella había sufrido?
No pude contestar
Mi boca era cascada de sangre coagulada
Y al paso de un minuto emanaban gusanos inocentes
Fueron asfixiados por aquella maldita mujer
Cerré los ojos y recordé con angustia
Las infinitas veces que deseé
Un rencuentro con la victima encarcelada en mis instintos
Aquella noche la tuve de frente
Y no le vi el rostro
Ya me había chupado los ojos
Ahora eran hoyos negros
Salpicando amaneceres perdidos
Lo se por que escuche
Con mi alma
Me retorcía de dolor infinito
Mientras ella me marginaba con su intelecto
Vomite un suave y agudo grito desesperado
Que solo sintió mi propia mente
Sin querer rasguñe sus alas viejas y pordioseras
Para que hice eso
Todavía siento arrepentimiento
Me corto los dedos uno a uno
Y chorreaba la sangre con presión
Ya en ese momento
Mi cuerpo era desecho
Y sus carcajadas me hacían heridas profundas
Sentía como me quemaban
Me dio a beber un laxante
Que expulso en un instante
Mis pensamientos
Diría que me duele
Pero me arranco el corazón
Con sus garras mugrosas
Sí, así de fácil
No le costo ningún esfuerzo
Creo que lo puso sobre un plato
Donde se asomaban los placeres
Y se derretían los deseos
Que ella misma pidió a cambio
De mi corazón inmune a sentimientos perversos.
Volé por segundos sobre la impaciencia
De escapar y en un descuido corrí
Tras un laberinto de torturas y tormentos nefastos
Mi venganza se asomó
La realidad me devolvía a este mundo infernal
Y yo vi caer mas profundo al hada negra
Un remolino la sorbió a la fantasía de mi propio cerebro
De repente la escucho
Con el mismo grito desesperado que yo vomite
Me busque heridas frente al espejo
Al peinarme una pluma negra resbalo de mi cabello
Comprendí muchas cosas
Soy culpable de mi instinto, del impulso retroactivo de mí ser, conseguí látigo con mis actos despreocupados, ¿a quién le importa? Si la que sufro soy yo y yo aprendí a vivir con el suplicio que es mi arma contra todo ¿quién me haga sufrir? Aparece no tengo miedo mi armadura es tu sufrir y me perezco tanto al hada negra estúpida vanidad.
La llama ardiente de un sueño horroroso
Estuve en los brazos de un hada negra
Que me engaño de manera ilusa
¡Ah! Si tú supieras lo que me hizo
Me amarró a un abismo inconcluso
Donde mi sueño no tuvo fin
Me golpeó con las mil preguntas de mi existencia
¿Qué si yo sabia de la vida reprimida?
¿De lo que acaso ella había sufrido?
No pude contestar
Mi boca era cascada de sangre coagulada
Y al paso de un minuto emanaban gusanos inocentes
Fueron asfixiados por aquella maldita mujer
Cerré los ojos y recordé con angustia
Las infinitas veces que deseé
Un rencuentro con la victima encarcelada en mis instintos
Aquella noche la tuve de frente
Y no le vi el rostro
Ya me había chupado los ojos
Ahora eran hoyos negros
Salpicando amaneceres perdidos
Lo se por que escuche
Con mi alma
Me retorcía de dolor infinito
Mientras ella me marginaba con su intelecto
Vomite un suave y agudo grito desesperado
Que solo sintió mi propia mente
Sin querer rasguñe sus alas viejas y pordioseras
Para que hice eso
Todavía siento arrepentimiento
Me corto los dedos uno a uno
Y chorreaba la sangre con presión
Ya en ese momento
Mi cuerpo era desecho
Y sus carcajadas me hacían heridas profundas
Sentía como me quemaban
Me dio a beber un laxante
Que expulso en un instante
Mis pensamientos
Diría que me duele
Pero me arranco el corazón
Con sus garras mugrosas
Sí, así de fácil
No le costo ningún esfuerzo
Creo que lo puso sobre un plato
Donde se asomaban los placeres
Y se derretían los deseos
Que ella misma pidió a cambio
De mi corazón inmune a sentimientos perversos.
Volé por segundos sobre la impaciencia
De escapar y en un descuido corrí
Tras un laberinto de torturas y tormentos nefastos
Mi venganza se asomó
La realidad me devolvía a este mundo infernal
Y yo vi caer mas profundo al hada negra
Un remolino la sorbió a la fantasía de mi propio cerebro
De repente la escucho
Con el mismo grito desesperado que yo vomite
Me busque heridas frente al espejo
Al peinarme una pluma negra resbalo de mi cabello
Comprendí muchas cosas
Soy culpable de mi instinto, del impulso retroactivo de mí ser, conseguí látigo con mis actos despreocupados, ¿a quién le importa? Si la que sufro soy yo y yo aprendí a vivir con el suplicio que es mi arma contra todo ¿quién me haga sufrir? Aparece no tengo miedo mi armadura es tu sufrir y me perezco tanto al hada negra estúpida vanidad.