KATINA
Poeta recién llegado
Llore y llore
Hasta que ya no quedaba una gota que verter de mi ojos,
me levante de mi lecho de nostalgia.
Y camine y camine
Deje la frigidez de los bloques
y la alborotada urbe detrás de mi,
pero aun así había ruido y seguí andando.
Llegue a los campos cultivados,
a los verdes prados,
pero aun así seguí caminando.
Llegue al bosque
y el canto de la natura me envolvió,
aunque era un sonido agradable,
seguía abrumada,
y continué caminado hasta lo mas profundo.
Hasta llegar a la espesura del bosque,
allá donde la bruma tarda más en desaparecer,
necesitaba recuperar la cordura, el silencio, la calma.
Era un lugar extrañamente quieto y entonces
me percate nada mas oía los latidos de mi corazón.
Me estremecí ante tanta mudez,
Y me oculte en el hueco de un viejo árbol ,
Oí una extraña y pequeña voz,
y casi sin creerlo ante mi secreta atónita y muda figura.
Dos menudas y bellas ninfas,
Una lloraba y la otra la consolaba
No entendí lo que decían, sus voces eran susurros
Entonces crujió el anciano nogal,
Maldita seas delator, pensé
Pero mi pensamiento se hizo voz,
y ellas me miraron
la que lloraba dejo de llorar,
Pienso meditante y les saludo,
ambas se miraron y sonrieron,
Su sonrisa fue como un abrazo que calmo mi miedo,
Pero temblorosas formularon una pregunta mis palabras,
Quien sois?
Somos el alma de la madurez y la infancia
Y si no es indiscreción por que lloráis?
Y madurez la mayor me contesto:
Para encontrar el camino a la madurez tenemos que aprender quien somos
Y la infancia se nos retira si somos buenos o si somos malos y es por eso que llora
por que se olvidaron de ella otra vez.
Entonces desperté perpleja,
Fue un sueño, solo un sueño?
Hasta que ya no quedaba una gota que verter de mi ojos,
me levante de mi lecho de nostalgia.
Y camine y camine
Deje la frigidez de los bloques
y la alborotada urbe detrás de mi,
pero aun así había ruido y seguí andando.
Llegue a los campos cultivados,
a los verdes prados,
pero aun así seguí caminando.
Llegue al bosque
y el canto de la natura me envolvió,
aunque era un sonido agradable,
seguía abrumada,
y continué caminado hasta lo mas profundo.
Hasta llegar a la espesura del bosque,
allá donde la bruma tarda más en desaparecer,
necesitaba recuperar la cordura, el silencio, la calma.
Era un lugar extrañamente quieto y entonces
me percate nada mas oía los latidos de mi corazón.
Me estremecí ante tanta mudez,
Y me oculte en el hueco de un viejo árbol ,
Oí una extraña y pequeña voz,
y casi sin creerlo ante mi secreta atónita y muda figura.
Dos menudas y bellas ninfas,
Una lloraba y la otra la consolaba
No entendí lo que decían, sus voces eran susurros
Entonces crujió el anciano nogal,
Maldita seas delator, pensé
Pero mi pensamiento se hizo voz,
y ellas me miraron
la que lloraba dejo de llorar,
Pienso meditante y les saludo,
ambas se miraron y sonrieron,
Su sonrisa fue como un abrazo que calmo mi miedo,
Pero temblorosas formularon una pregunta mis palabras,
Quien sois?
Somos el alma de la madurez y la infancia
Y si no es indiscreción por que lloráis?
Y madurez la mayor me contesto:
Para encontrar el camino a la madurez tenemos que aprender quien somos
Y la infancia se nos retira si somos buenos o si somos malos y es por eso que llora
por que se olvidaron de ella otra vez.
Entonces desperté perpleja,
Fue un sueño, solo un sueño?