Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Justo ahora que veo de lejos al cielo
Me doy cuenta que es de noche,
Y ésta noche
Que aún no llega a la orilla de mi cuerpo
Ni del tuyo se siente tan fría sin ti.
Presiento que la luna se ha dormido
Y las estrellas al ver, princesa, tu hermosura,
Te han confundido con una de ellas y yo
Para ser sincero también he visto en ti su luz.
Ahora es de día
Pero es igual de frío a la noche sin ti,
Porque cuando tú no estás le falta luz a mis ojos
Y mis labios se resecan
Con el frío que da tu ausencia.
Y tanto fue que te pensé mientras dormía
Que te miré jugando con el mar, con el sol y la luna,
El mar te pidió un beso para recuperar su voz
Y al rozar tus labios dulces y húmedos
Recobró el habla.
Y la arena lo escuchó quejarse de envidia hacia mí
Por tener tu amor,
Y al ver que me abrazabas
Perdió su voz y luego se secó.
Y fuiste donde el sol
Que habría muerto porque tu cuerpo lo humedeciera
Y lo enfriase tu voz,
Pero al ver que su calor no te dejaba abrazarlo
Prefirió morir y desde entonces apagó su luz
Y nunca más se le miró brillar,
Y en su entierro pidió
Que su último rayo de luz fuera para ti
Y lo prendió en tus ojos donde no lo dejas morir.
Y la luna, pobre de ella, sólo quería un abrazo
Y bajó de estrella en estrella para robártelo,
Hasta que al llegar a donde estabas
Vio que aún me abrazabas
Y decidió que sin ti no quería vivir.
Y partió al desierto para no ser vista
Porque sin ti había perdido lo hermoso que tenía,
Y yo, tomo tus besos pero no se los doy al mar
Tomo tus miradas pero no se las doy al sol
Tomo tus abrazos pero no se los doy a la luna.
Porque nada de lo que hay en ti lo quiero dejar ir
Porque tú eres mi vida
Y sin ti también se me acabaría.
Me doy cuenta que es de noche,
Y ésta noche
Que aún no llega a la orilla de mi cuerpo
Ni del tuyo se siente tan fría sin ti.
Presiento que la luna se ha dormido
Y las estrellas al ver, princesa, tu hermosura,
Te han confundido con una de ellas y yo
Para ser sincero también he visto en ti su luz.
Ahora es de día
Pero es igual de frío a la noche sin ti,
Porque cuando tú no estás le falta luz a mis ojos
Y mis labios se resecan
Con el frío que da tu ausencia.
Y tanto fue que te pensé mientras dormía
Que te miré jugando con el mar, con el sol y la luna,
El mar te pidió un beso para recuperar su voz
Y al rozar tus labios dulces y húmedos
Recobró el habla.
Y la arena lo escuchó quejarse de envidia hacia mí
Por tener tu amor,
Y al ver que me abrazabas
Perdió su voz y luego se secó.
Y fuiste donde el sol
Que habría muerto porque tu cuerpo lo humedeciera
Y lo enfriase tu voz,
Pero al ver que su calor no te dejaba abrazarlo
Prefirió morir y desde entonces apagó su luz
Y nunca más se le miró brillar,
Y en su entierro pidió
Que su último rayo de luz fuera para ti
Y lo prendió en tus ojos donde no lo dejas morir.
Y la luna, pobre de ella, sólo quería un abrazo
Y bajó de estrella en estrella para robártelo,
Hasta que al llegar a donde estabas
Vio que aún me abrazabas
Y decidió que sin ti no quería vivir.
Y partió al desierto para no ser vista
Porque sin ti había perdido lo hermoso que tenía,
Y yo, tomo tus besos pero no se los doy al mar
Tomo tus miradas pero no se las doy al sol
Tomo tus abrazos pero no se los doy a la luna.
Porque nada de lo que hay en ti lo quiero dejar ir
Porque tú eres mi vida
Y sin ti también se me acabaría.
Última edición: