Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Un almíbar sedante, ovula en el delirio,
sobre garganta de carne,
embriagándose su fastidio.
La ofuscación goza, de aquel ente,
derrochada su demora, invertida en sueños y
polígonos afelpados, que amortiguan tantas derrotas.
Se abre paso entre el tumulto, sus manos lazan las hojas,
que adornan su figura, en el paraíso del susurro,
al que cayó, desde la luna, con sus alas infrarrojas.
Sus tantos ojos interpretan, cada uno los colores,
mal tratado, y entre algodones, resucita su cabeza,
que muy profundo ha grabado la belleza, de haber volado con halcones.