Sueño místicoYa he vuelto.
Por ti,
por mí,
por aquél,
por los otros,
¡por ninguno!
estuve en los anillos de neptuno,
soñando con que sueño
el sueño de la vida;
de la mía,
de la tuya,
de la de aquél que aúlla
en la montaña,
y con lobuna saña
me apabulla.
Allí, un fraile franciscano,
que a todo llama hermano;
lo mismo al sol,
que al lobo,
que al vegetal lozano
también a mí me da su blanca mano:
Ven conmigo, -me dice-
pues para seguirme aún estáis a tiempo,
nunca es tarde.
Su contacto es como una caricia,
que me colma de dicha,
de paz,
de amor,
de sensaciones que son inexplicables.
Mas presiento
que se acaba mi tiempo,
que del sueño despierto,
que en mi cabeza
ya no suenan los grillos,
y que el sol a neptuno le funde sus anillos.
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