Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahorcamos al aire con nuestro respirar,
tu de un extremo y yo del otro tiramos las cuerdas,
para atar un beso, tan fuerte que le filo del tiempo
no podrá cortar…
Una mirada rebota en el brillo de tus pestañas
danzando como una bailarina en tu iris,
atrapada en esos ojos de caramelo con papel de telaraña,
no me resistiré para que me puedas devorar…
Papel de regalo la música que nos envuelve,
figuras de humo chocando contra el vacio, y se disuelven,
son ambos cuerpos madera que el deceo enciende,
y termales salivas bullen en el cántaro de nuestras bocas.
Esclavizando labios se derriten y por tu pecho descienden,
haciendo con orfebres manos, piel de todo lo que provocas.
Arropado el sudor entre tu vientre y mis manos,
escucho la orquesta de tu cuerpo estallar en melodiosa sinfonía,
soy pequeño barco en un tsunami de besos y caricias,
entre tormenta de sábanas y ternura abismaré mi dulce agonía.
Estaré preparado para decirte te amo,
cuando incautos nos arrebate el destino este momento,
cuando el tiempo despliegue su mejor fullería,
dejando el sosiego como merecido heredero,
soñaras conmigo mientras tu cabello caiga como cascada,
sobre tu esponjosa almohada,
te susurraré el oído: ¡Eres la más hermosa del mundo,
mi compañera, mi amante fiel, y yo un suertudo, te quiero!
Última edición: