Leo Bruno
Poeta perdido, pero encontrado
Llegaste a mí de improviso,
silenciosamente.
Sin reproche, sin queja.
brillando con tu mirada,
alumbrabas mi noche larga.
Tú calor, que ya no entibiaba mi alma ,
otra vez me lo entregabas.
¡Si eras tú!, mí amada.
Me quede contemplándote,
sumido, alucinado de tu presencia.
El tiempo era devuelto, !sin heridas!.
Las marcas que dejaste,
se daban por olvidadas.
¡Si eraas! tú, mi amada.
Por la abertura de la cortina,
encendido rayo de luz entraba,
Que me quito de ti, cundo te besaba.
Tus labios tan cerca, tu aire en mi cara, y…
Me quede solo, y tu espectro en mi mirada.
¡Si eras tú!, mi amada.
Esta noche en mis visiones,
me hundiré en recuerdos para buscarte.
que tu sueño inunde mi conciencia,
y estemos juntos, como cundo me amabas.
Y te juro que hora si,
la cortina quedara bien cerrada.
silenciosamente.
Sin reproche, sin queja.
brillando con tu mirada,
alumbrabas mi noche larga.
Tú calor, que ya no entibiaba mi alma ,
otra vez me lo entregabas.
¡Si eras tú!, mí amada.
Me quede contemplándote,
sumido, alucinado de tu presencia.
El tiempo era devuelto, !sin heridas!.
Las marcas que dejaste,
se daban por olvidadas.
¡Si eraas! tú, mi amada.
Por la abertura de la cortina,
encendido rayo de luz entraba,
Que me quito de ti, cundo te besaba.
Tus labios tan cerca, tu aire en mi cara, y…
Me quede solo, y tu espectro en mi mirada.
¡Si eras tú!, mi amada.
Esta noche en mis visiones,
me hundiré en recuerdos para buscarte.
que tu sueño inunde mi conciencia,
y estemos juntos, como cundo me amabas.
Y te juro que hora si,
la cortina quedara bien cerrada.
Última edición: