Sueño.
Sueño de oro y plata,
que el final no lo apura.
Vaga cautiva mirada,
y su tinte de tortura.
Que cose una herida
con hilos y espinas.
En la sonrisa, vencida.
Partida de alegría.
Casi, casi a lo lejos,
de tu brisa y su estrellar.
En mi piel el reflejo
del amor, que faltó amar.
Tal vez solo ahogué
el descansar sobre el mar.
Y al dormir no desperté
del sueño que faltó soñar.
Un sueño de fiebres
en las noches, su despejar.
Que surca mis cabeza
buscando de aquí para allá.
Un racimo de olvido
que nunca encontrará.
Y lo sigue buscando,
de aquí para allá.
Cielo huye más y más,
que tu brisa leve y bella,
toque alguna estrella
y vuelva aquí para contar.
Que se siente el fulgor
y que se siente un rozar.
Como quien toca el amor.
Un amor tan, tan lejano,
y que aún pueda brillar.