QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Admiro al observarte desde lejos
la lluvia que resbala por tu traje
filtrándose igualmente con sus cercos
por dentro de tu piel de poros suaves.
Absorto y seducido te contemplo
siquiera sin perder ningún detalle
y acudo hacia tu altura con lo puesto
buscando guarecerte en ese instante.
Mi mano humedecida te la ofrezco
apenas sin llegar a presentarme
y envuelta en un principio en tus recelos
aceptas al final mi gesto amable.
Calado ves a un hombre hasta los huesos
vagando entre relámpagos errante
y tímida vislumbras que sinceros
parecen ser mis gestos y modales.
El brazo me sujetas y corremos
mojados nuestros cuerpos jadeantes
y vamos a llegar los dos a un techo
que raudo nos protege confortable.
Parándonos allí nos detenemos
después de una carrera delirante
y vemos como fuera aún lloviendo
a cántaros el agua más se expande.
Curiosos nos miramos bien perplejos
y empiezas hacia mí luego a acercarte
besándome voraz cómo en un sueño
que justo viene ahora a despertarme.