SUEÑOS, CIUDAD Y METRO
Para que dormir
si al despertar voy a encontrar el mismo paisaje
para que soñar
sueños que luego se harán inalcanzables
el conflicto eterno
es diferenciar el bien del mal
dejar libre a la conciencia
no ceder al pecado;
me he encontrado con el polvo
a lo largo del camino
como circula la sangre
en las calles de mi ciudad
el aire se vuelve humo
espeso, bajo el fuego de la hoguera,
mientras se caen los muros
dejando escapar los gritos desesperados
de aquellos que intentaron escapar
y se quemaron en una ilusión fugaz.
Mis ojos siguen la luna
un velo gris/negro la cubre
perros y árboles muertos
luces brillando a lo lejos
ocultan el rostro enfermo
de lo que es mi ciudad;
entro a la boca de un Metro
un animal insaciable
que se alimenta de sueños
hasta dejar seca el alma
de aquellos que arrastran sus pasos
sus karmas y su cansancio
noche a noche, día a día;
flota el vapor en el aire
un sopor que me marea
un goteo que atormenta
click/clack, click/clack,
todo sucede en un instante
la marea nos arrastra al interior
luces que se apagan y se encienden
en un túnel oscuro y ciego;
murmullos que liberan sus miserias
manos que tocan cuerpos ajenos
y se mezclan el perfume y el sudor
y encontramos un efímera satisfacción
en aquello que nos es ajeno
pero podemos robar;
es el dolor insoportable,
el olor que emana mi piel al quemarse
y al ver los rostros hambrientos
empiezo a sentir compasión por ellos
mientras me voy liberando
del peso de ser mártir;
me inmolo
sobrepasando los límites de mi misión
por esta causa perdida
que se ha vuelto una obsesión,
la venganza siempre me mantuvo vivo
el odio al amor que nunca fue correspondido
y que me fue consumiendo
hasta dejarme senil;
camino entre los despojos
cosas echadas al olvido
igual que todos nosotros
porque ya no les servimos,
tenía libros en mi biblioteca
y los quemé cuando me enfrenté al frío
y supe que nada de lo que había aprendido
me servía para burlar a la muerte;
se pudrió la fruta prohibida
esperando que alguien la comiera
no he conocido el orgasmo
solo gemidos ahogados
de aquellas que viven del pecado
vendiendo sus senos
amamantando a un bebe desprotegido
ávido de amor
y al final clavan en el rostro su cuchillo
cubierto de traición;
me embriaga el sonido constante
de pasos que buscan un haz de luz
me balanceo adormecido
volando a sitios desconocidos
cayendo lentamente en la rutina
que impregna mi camisa
que mancha mi piel;
el sol aparece tímidamente
apenas siento su calor,
el horizonte muestra la montaña que nos cerca
imponente, impasible, indolente;
las calles gotean humedad
y alguien jadea cansado
intentó escapar, pero no lo dejamos,
estamos todos condenados a extinguirnos
como el fuego que se quema en esta hoguera
consumiendo todo lo que ve
arrasando todo lo que toca
envenenando el aire
dejando un paisaje desolado
hasta que ya nadie pueda respirar...
Para que dormir
si al despertar voy a encontrar el mismo paisaje
para que soñar
sueños que luego se harán inalcanzables
el conflicto eterno
es diferenciar el bien del mal
dejar libre a la conciencia
no ceder al pecado;
me he encontrado con el polvo
a lo largo del camino
como circula la sangre
en las calles de mi ciudad
el aire se vuelve humo
espeso, bajo el fuego de la hoguera,
mientras se caen los muros
dejando escapar los gritos desesperados
de aquellos que intentaron escapar
y se quemaron en una ilusión fugaz.
Mis ojos siguen la luna
un velo gris/negro la cubre
perros y árboles muertos
luces brillando a lo lejos
ocultan el rostro enfermo
de lo que es mi ciudad;
entro a la boca de un Metro
un animal insaciable
que se alimenta de sueños
hasta dejar seca el alma
de aquellos que arrastran sus pasos
sus karmas y su cansancio
noche a noche, día a día;
flota el vapor en el aire
un sopor que me marea
un goteo que atormenta
click/clack, click/clack,
todo sucede en un instante
la marea nos arrastra al interior
luces que se apagan y se encienden
en un túnel oscuro y ciego;
murmullos que liberan sus miserias
manos que tocan cuerpos ajenos
y se mezclan el perfume y el sudor
y encontramos un efímera satisfacción
en aquello que nos es ajeno
pero podemos robar;
es el dolor insoportable,
el olor que emana mi piel al quemarse
y al ver los rostros hambrientos
empiezo a sentir compasión por ellos
mientras me voy liberando
del peso de ser mártir;
me inmolo
sobrepasando los límites de mi misión
por esta causa perdida
que se ha vuelto una obsesión,
la venganza siempre me mantuvo vivo
el odio al amor que nunca fue correspondido
y que me fue consumiendo
hasta dejarme senil;
camino entre los despojos
cosas echadas al olvido
igual que todos nosotros
porque ya no les servimos,
tenía libros en mi biblioteca
y los quemé cuando me enfrenté al frío
y supe que nada de lo que había aprendido
me servía para burlar a la muerte;
se pudrió la fruta prohibida
esperando que alguien la comiera
no he conocido el orgasmo
solo gemidos ahogados
de aquellas que viven del pecado
vendiendo sus senos
amamantando a un bebe desprotegido
ávido de amor
y al final clavan en el rostro su cuchillo
cubierto de traición;
me embriaga el sonido constante
de pasos que buscan un haz de luz
me balanceo adormecido
volando a sitios desconocidos
cayendo lentamente en la rutina
que impregna mi camisa
que mancha mi piel;
el sol aparece tímidamente
apenas siento su calor,
el horizonte muestra la montaña que nos cerca
imponente, impasible, indolente;
las calles gotean humedad
y alguien jadea cansado
intentó escapar, pero no lo dejamos,
estamos todos condenados a extinguirnos
como el fuego que se quema en esta hoguera
consumiendo todo lo que ve
arrasando todo lo que toca
envenenando el aire
dejando un paisaje desolado
hasta que ya nadie pueda respirar...