Embriagados en las cepas del tormento
paseamos nuestro amor fugitivo
por largas avenidas de alamedas
perseguidos
abandonada tan cerca de mis manos
jadeante siempre
y abrasada.
Buscando la humedad de las galaxias
en tus ojos
el brillo de una estrella fugaz
oh, tú, alzada y silenciosa
desierta forma
huyendo de los hombres
ceñida y solitaria como una diosa
del ninfeo selvático.
Amémonos y brindemos
en éxtasis
con copas de vino y llanto
venciéndonos los sentidos.
Tus senos brotan como estrellas
en la nocturnidad de tu piel
sobre ellos se vierte la leche de las rosas
el estío leve.
En el escote de tus ojos
el iris caliente se dilata
y me desnuda.
Avellanas dulces tus ojos
colmados de crepúsculos
oh, mujer, oscuro hechizo
continente arcadio donde cayó
la ardiente lujúria de mi voz vibrante.
Sonando pues tus tobillos
hollando tus pies desnudos
la intimidad de mi cuerpo
oh, tú, yo soy devoto de tu nombre.
paseamos nuestro amor fugitivo
por largas avenidas de alamedas
perseguidos
abandonada tan cerca de mis manos
jadeante siempre
y abrasada.
Buscando la humedad de las galaxias
en tus ojos
el brillo de una estrella fugaz
oh, tú, alzada y silenciosa
desierta forma
huyendo de los hombres
ceñida y solitaria como una diosa
del ninfeo selvático.
Amémonos y brindemos
en éxtasis
con copas de vino y llanto
venciéndonos los sentidos.
Tus senos brotan como estrellas
en la nocturnidad de tu piel
sobre ellos se vierte la leche de las rosas
el estío leve.
En el escote de tus ojos
el iris caliente se dilata
y me desnuda.
Avellanas dulces tus ojos
colmados de crepúsculos
oh, mujer, oscuro hechizo
continente arcadio donde cayó
la ardiente lujúria de mi voz vibrante.
Sonando pues tus tobillos
hollando tus pies desnudos
la intimidad de mi cuerpo
oh, tú, yo soy devoto de tu nombre.