Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Adonde los ritmos entrelazan,
ansiosos latidos esperan tu luz;
intensos y locuaces tus ojos
parpadean cada emoción
y encienden la oscuridad de
mi alma.
A ritmo acorazado
el pabilo recibió llamaradas,
cien formas
acunadas en el espejo
nos succionaron,
ya no fuimos ni tu ni yo.
Acunado el descanso,
el sentimiento febril
anulo, frustrando nuestras
intenciones.
Pero el verso pugna por
sobrevivir,
mientras el ardor de tu piel
enmudece y cada palabra
descubre la insolencia de
quien se arrastra,
de quien enarbola falsedad
y agoniza sobre tu pecho
con el último beso.
ansiosos latidos esperan tu luz;
intensos y locuaces tus ojos
parpadean cada emoción
y encienden la oscuridad de
mi alma.
A ritmo acorazado
el pabilo recibió llamaradas,
cien formas
acunadas en el espejo
nos succionaron,
ya no fuimos ni tu ni yo.
Acunado el descanso,
el sentimiento febril
anulo, frustrando nuestras
intenciones.
Pero el verso pugna por
sobrevivir,
mientras el ardor de tu piel
enmudece y cada palabra
descubre la insolencia de
quien se arrastra,
de quien enarbola falsedad
y agoniza sobre tu pecho
con el último beso.