Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sueños de una gacela
Alfombras de verdes esperanzas
seguía la gacela a través de la pradera
persiguiendo un sueño,
forjado de cansadas añoranzas.
¡Suplicaba al Sol, suplicaba a la Luna!
¡Se lo pedía a las estrellas!… No respondía
ninguna.
Que su mayor anhelo fuera concedido
de verse convertida en un hermosa gaviota
del color de las nubes, con el resplandor de la luna
con la fuerza del viento, y la sabiduría de un puma.
Que sus cuernos fueran transformados
en dos poderosas alas, capaz de surcar los cielos
y en el mar ver su reflejo, volar hacia el infinito
que la lleve a otro destino.
Sueños de una gacela…
quimeras en primavera
añoranzas del color de la esperanza.
Ilusiones concebidas por las ansias oprimidas
en el fondo de su alma.
¡Sueños de gacela, triste gacela!
¡Soñaba volar tan alto, soñaba volar tan lejos!
Soñaba tocar la luna, besar las estrellas
acariciar los rayos del sol
y siendo una triste gacela fue que despertó.
Vigilante como lo hacía, precaviendo
que en un desatino, su destino
no fuera las fauces o garras de un depredador,
se impregnaron sus ojos de lagrimas
ante un final tan aterrador.
¡No llores más triste gacela!
¡Si sueñasVIVES, si vives SUEÑA!
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