Ela Grotaa
Poeta recién llegado
me ha mordido
la estatua junto a cual nos sentábamos para el beso del amanecer,
pidiéndome que no vuelva sin ti mi
te he invitado a que te fugues conmigo
hacia el este,
convencida de que
recordando nuestro ayer
elegirías mi calor,
no la seguridad de una vida matemática
junto a alguien con ojos de mármol.
dañada por los sueños,
me dormí en una calle llena de acacias.
los niños me robaron las sandalias.
buscándolas,
me perdí entre los hipócritas y comparándolos contigo
me mudé a una dirección que solo tú conoces.
escribí dos cartas al día:
una para ti,
una para nosotros
la leeremos con los nietos junto al fuego en víspera de Navidad.
la estatua junto a cual nos sentábamos para el beso del amanecer,
pidiéndome que no vuelva sin ti mi
te he invitado a que te fugues conmigo
hacia el este,
convencida de que
recordando nuestro ayer
elegirías mi calor,
no la seguridad de una vida matemática
junto a alguien con ojos de mármol.
dañada por los sueños,
me dormí en una calle llena de acacias.
los niños me robaron las sandalias.
buscándolas,
me perdí entre los hipócritas y comparándolos contigo
me mudé a una dirección que solo tú conoces.
escribí dos cartas al día:
una para ti,
una para nosotros
la leeremos con los nietos junto al fuego en víspera de Navidad.
Última edición: