Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
Rodeado por un constante silencio,
En una tarde fría el cielo nublado,
Hay Constelaciones en el espacio
Y vientos que acarician el tejado.
Una pequeña vela casi derritiéndose,
Admirada en el balcón de la bella alcoba,
Caen incansablemente pero extinguiéndose
Una tras otras gotas de agua, que observaba.
La brisa acaricia al entrar por la ventana,
Como si fuesen lágrimas de una melodía,
Interpretada por la danza de una gitana,
Que trasmite tristeza y melancolía.
Tras unos truenos, la noche fría y el vapor
Hacen reverencia al calor de la fogata,
Que enciende sus ardientes llamas y brinda calor
Y derrite la nieve que cubre como blanca manta.
Tan solo luciérnagas se aprecian y vuelan
En tanta penumbra, hay un espectáculo
Que demuestra compañía y escalan
Hacia la sombra del crepúsculo.
Un día se pudo observar como el ocaso
Terminaba en un amanecer de cielo despejado,
Es algo inigualable como un paraíso
Que solo puede surgir cuando se ha soñado.