Como una imborrable mancha de soledad
que impregna tu ropa,
la brisa penetra tu almohada
besando tu boca;
sombras merodean la ventana
contemplando tu cuerpo
envuelto entre sábanas gastadas
por los embates del tiempo.
Lentamente la noche,
avanza sobre los rostros cansados,
los sueños flotan libremente
al ras del pasado;
una silueta te cubre
con el polvo del camino,
deja su huella y avanza
hacia un incierto destino.
La luna alumbra los pasos
ambiguos de la verdad,
sueños que juntos forjamos
y nunca fueron realidad;
duerme tranquila en tu cama,
que yo en la mía, aún despierto,
velaré tus sueños rotos
de los embates del tiempo.
que impregna tu ropa,
la brisa penetra tu almohada
besando tu boca;
sombras merodean la ventana
contemplando tu cuerpo
envuelto entre sábanas gastadas
por los embates del tiempo.
Lentamente la noche,
avanza sobre los rostros cansados,
los sueños flotan libremente
al ras del pasado;
una silueta te cubre
con el polvo del camino,
deja su huella y avanza
hacia un incierto destino.
La luna alumbra los pasos
ambiguos de la verdad,
sueños que juntos forjamos
y nunca fueron realidad;
duerme tranquila en tu cama,
que yo en la mía, aún despierto,
velaré tus sueños rotos
de los embates del tiempo.