winamitta
Poeta recién llegado
El corazón me latía tan rápido, esa noche sería fatal.
En aquella banca escondida esperaba tu llegada
Tu voz silenciosa, hacia contraste con tu pálido rostro
Entre el frío de la noche, tus labios parecían de fuego
Y tus ojos dos brillantes resplandecientes
Tomaste mi mano y dejaste soltar el veneno,
Veneno letal para este corazón
Al oír de tu voz aquellas palabras
Sentí el clavar de mil espadas
El viento trató de consolarme
Y una ráfaga de el se dejo sentir
Tu mirada fue tajante, y a lo lejos te veía partir
Postrada en aquella banca, comencé a derrumbarme
Pedazo tras pedazo, caían mis ilusiones muertas
Mis ojos se nublaron, y las lágrimas no se hicieron esperar
Tratando de gritar, la voz se me cortaba
Las piernas no me respondían,
Infinito era mi pesar
Cerrando los ojos, tu rostro miraba
Y sentía estallar algo dentro de mí
El tiempo parecía no avanzar
La niebla comenzó a bajar
La noche se hizo eterna y el frío fue totalmente cruel
Quemando mi piel, al igual que tus palabras
consumieron mis esperanzas vacías
La obscuridad me abrazaba, arropando mi tristeza
Susurrándome su soledad estuvo a mi lado
Jurándonos lealtad eterna el dia nos sorprendió,
De repente la luz cegó mis ojos
Y pude continuar.
En aquella banca escondida esperaba tu llegada
Tu voz silenciosa, hacia contraste con tu pálido rostro
Entre el frío de la noche, tus labios parecían de fuego
Y tus ojos dos brillantes resplandecientes
Tomaste mi mano y dejaste soltar el veneno,
Veneno letal para este corazón
Al oír de tu voz aquellas palabras
Sentí el clavar de mil espadas
El viento trató de consolarme
Y una ráfaga de el se dejo sentir
Tu mirada fue tajante, y a lo lejos te veía partir
Postrada en aquella banca, comencé a derrumbarme
Pedazo tras pedazo, caían mis ilusiones muertas
Mis ojos se nublaron, y las lágrimas no se hicieron esperar
Tratando de gritar, la voz se me cortaba
Las piernas no me respondían,
Infinito era mi pesar
Cerrando los ojos, tu rostro miraba
Y sentía estallar algo dentro de mí
El tiempo parecía no avanzar
La niebla comenzó a bajar
La noche se hizo eterna y el frío fue totalmente cruel
Quemando mi piel, al igual que tus palabras
consumieron mis esperanzas vacías
La obscuridad me abrazaba, arropando mi tristeza
Susurrándome su soledad estuvo a mi lado
Jurándonos lealtad eterna el dia nos sorprendió,
De repente la luz cegó mis ojos
Y pude continuar.