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Si de tinieblas he de vestir
para empapar de sueños la almohada,
que el día se haga madrugada
y el despertar soporífero
clave en mis ojos
la luz de una mirada,
la sonrisa del tiempo,
el calor de lo que espera
guardado en un cajón.
Los sueños, sueños son.
Si de tinieblas he de vestir
para empapar de sueños la almohada,
que el día se haga madrugada
y el despertar soporífero
clave en mis ojos
la luz de una mirada,
la sonrisa del tiempo,
el calor de lo que espera
guardado en un cajón.
Los sueños, sueños son.
Enigmático, como ellos mismos
aunque al final no tiene por qué tomar sentido,
se disfrutan
Bajo la tenue luz
Y los colores de la madrugada.
Un gusto pasar.