Amartemisa
Poetisa
Pisaba la hierba fresca de nuestro jardín,
allí estabas tú,
cortando una flor para mí.
Tan cálida como mis suspiros al verte,
tan serena como la certeza de tus ojos.
Con el cabello desplegado hacia tus manos,
abiertas como maniantiales salados.
Allí estábamos ambos, sin la noción del verbo,
no nos hacía falta teniendo silencios.
Tú, caballero retirado, con batallas a tu espalda,
yo, recién llegada del averno.
Ambos entregados a la magia de la felicidad.
No habiendo distancias entre tus besos
y mi sonrisa, dulce como mi pálido rostro.
Me abrazaste, tan fuerte y tan suave
como el calor de tu pecho latiendo al mirarme.
Pero todo era demasiado perfecto...
entonces dejé de escribir,
dejé tintados mis sueños
que se habían disfrazado de versos...
Inspirado en el amor de mi vida. Con todos mis deseos porque la lucha tenga su recompensa algún día.
allí estabas tú,
cortando una flor para mí.
Tan cálida como mis suspiros al verte,
tan serena como la certeza de tus ojos.
Con el cabello desplegado hacia tus manos,
abiertas como maniantiales salados.
Allí estábamos ambos, sin la noción del verbo,
no nos hacía falta teniendo silencios.
Tú, caballero retirado, con batallas a tu espalda,
yo, recién llegada del averno.
Ambos entregados a la magia de la felicidad.
No habiendo distancias entre tus besos
y mi sonrisa, dulce como mi pálido rostro.
Me abrazaste, tan fuerte y tan suave
como el calor de tu pecho latiendo al mirarme.
Pero todo era demasiado perfecto...
entonces dejé de escribir,
dejé tintados mis sueños
que se habían disfrazado de versos...
Inspirado en el amor de mi vida. Con todos mis deseos porque la lucha tenga su recompensa algún día.