Baeza
Poeta recién llegado
Ella, una niña con sueños y esperanzas
Ella, un ángel de la guarda de tantas almas
Esperando una nube que la lleve al cielo sin preguntar
Esperando una respuesta y un camino que cruzar
Te conozco tanto que no te conozco
Y es que te quiero tanto que ya me odio
Porque haz atravesado la luz de mi verdad
Y me haz enviado a un mundo sin igual
Me sumerges en un rio sin caudal
Como un ave que no puede volar
Porque eres tan especial
Que lo demás solo se hace a un lado para dejarte pasar
Los árbolas te miran y se hacen pequeños
El sol camina siguiendo tu paso
El mar se ahoga en tu sonrisa
Y yo te pienso entre mis brazos
La niña de las canciones viejas
De las fotografías raras y complejas
De los textos y las pinturas
De las flores y costuras
La niña andante, no vacilante
Que construye sus sueños de trozos de alambre
La misma niña que aprendió a querer
Y que le enseña a este perro sin querer
La diosa de las calles manchadas
Que nunca conocí y quizás conoceré
La doña de la distancia acortada por un vidrio cuadrado
La dueña de un amigo con un sentido medio extraño
La perla de entre perlas
La estrella del firmamento pisado
Pero limpia, pura y sincera
La niña del pelo anaranjado
La poeta perdida en el tiempo
Escondida tras el viento
Asustada del mundo hambirento
Sin ganas de ser cemento
La dulzura en la sal derramada al tiempo
La única señal, la salvación de cualquier momento
El kilómetro que falta para completar el trayecto
Camino largo del cemento al cielo
Llévame y sácame de este infierno
De la ya conocida selva de cemento
Imagina que no hay espacio ni tiempo
Solo el sol que alumbra la vida y el momento
Eras una niña sin nombre ni rostro
Sin edad, sin estorbos
Estabas esperando el tren del despojo
Que te llevara donde se acabase todo enojo
Déjame decirte que llegó otro tren más temprano
Que no lo quiziste tomar pero te esperó muy ansioso
Y se dió el tiempo de comprender lo mas extraño
De una niña que buscaba un algo en un final extraviado
Ella, un ángel de la guarda de tantas almas
Esperando una nube que la lleve al cielo sin preguntar
Esperando una respuesta y un camino que cruzar
Te conozco tanto que no te conozco
Y es que te quiero tanto que ya me odio
Porque haz atravesado la luz de mi verdad
Y me haz enviado a un mundo sin igual
Me sumerges en un rio sin caudal
Como un ave que no puede volar
Porque eres tan especial
Que lo demás solo se hace a un lado para dejarte pasar
Los árbolas te miran y se hacen pequeños
El sol camina siguiendo tu paso
El mar se ahoga en tu sonrisa
Y yo te pienso entre mis brazos
La niña de las canciones viejas
De las fotografías raras y complejas
De los textos y las pinturas
De las flores y costuras
La niña andante, no vacilante
Que construye sus sueños de trozos de alambre
La misma niña que aprendió a querer
Y que le enseña a este perro sin querer
La diosa de las calles manchadas
Que nunca conocí y quizás conoceré
La doña de la distancia acortada por un vidrio cuadrado
La dueña de un amigo con un sentido medio extraño
La perla de entre perlas
La estrella del firmamento pisado
Pero limpia, pura y sincera
La niña del pelo anaranjado
La poeta perdida en el tiempo
Escondida tras el viento
Asustada del mundo hambirento
Sin ganas de ser cemento
La dulzura en la sal derramada al tiempo
La única señal, la salvación de cualquier momento
El kilómetro que falta para completar el trayecto
Camino largo del cemento al cielo
Llévame y sácame de este infierno
De la ya conocida selva de cemento
Imagina que no hay espacio ni tiempo
Solo el sol que alumbra la vida y el momento
Eras una niña sin nombre ni rostro
Sin edad, sin estorbos
Estabas esperando el tren del despojo
Que te llevara donde se acabase todo enojo
Déjame decirte que llegó otro tren más temprano
Que no lo quiziste tomar pero te esperó muy ansioso
Y se dió el tiempo de comprender lo mas extraño
De una niña que buscaba un algo en un final extraviado